jueves, 17 de diciembre de 2009

22 AÑOS YA SIN TI













A MI ABUELA QUE EL 16 DE DICIEMBRE DE HACE 22 AÑOS SE FUE DE MI LADO. PERO AQUÍ  SE QUEDÓ SU ESENCIA, SU RECUERDO Y QUIEN SABE, SI SU PRESENCIA ETERNA.



Permanentemente sigues. Como si nunca te hubieras ido, ni los años  hubiesen pasado cuajados de miradas que sólo ven cuando la memoria se impone. 
Como si las palabras aún resonaran en mis oídos y tus manos se agarraran fuertemente a las mías, diciéndome no te vayas guapa mía. 
Parece que fue ayer cuando me quedó tu ausencia y han pasado ya 22 años en los que perdí tu sonrisa un diciembre frío y el silencio se hizo eco de todo lo que ya solo es recuerdo.






martes, 8 de diciembre de 2009

CARTA A UNA ILUSIÓN

http://www.youtube.com/watch?v=0xj9xlxsHio






No soy más que una pobre enamorada, lo que he sido siempre, soy la sed, el amor es el agua y voy buscando la fuente mientras deambulo por un monótono mundo anhelando otro mejor, al que no sé cómo llegar, pero al que llegaré a fuerza de andar.
Caminando solo por parajes perdidos en las noches oscuras de mis sueños, me siento a veces una mujer que se quedó vacia, porque mi corazón se ha ido en busca de una ilusión y desde entonces lo perdí, por eso me siento así.
En las encrucijadas de mi fantasía, detrás de los párpados cerrados, el tiempo traidor juega en mi contra y es un temible rival contra el que nadie me puede ayudar, ayúdame tu, ilusión que bailas en mi mente, a ganar esta batalla, ayúdame tú a burlarme del tiempo, a demostrarle que soy feliz y que él tendrá que esperar para que pueda acompañarle, ayúdame a sosegar mi imaginación que me tiene día y noche abrazado a ti, ayúdame a no quedarme hueco, pues mi mente también se quiere ir contigo y me dejará caminando sola sin saber quién soy.
Si me abandona el corazón, la mente y el alma para bailar contigo ilusión, ¿Que has dejado de mí? Solo el deseo de huir, de escapar de todo y también de mí, de perderme para que tú me encuentres y detengas la furia de un deseo que no tiene fin, ayúdame, si me quieres ayudar, a seguir soñando sin ser ese fantasma que camina entre la gente y nadie lo ve, ese ente sin reflejo en ningún espejo, ese que camina diciendo que soy yo.
Ayúdame, a salvar el abismo de la distancia, ese abismo al que ya me tiré y en el que espero amanecer despierto, hablando de una pesadilla en la que nunca conseguía llegar a ninguna parte. Mientras me intentas ayudar yo trataré de parar el tic tac del reloj y juntaré las noches con los días para escuchar tu voz, me encadenaré a tu sonrisa para vivir solo de amor, y me sentaré mirando a las nubes y podré contarle mis penas a Dios. Dame tu mano y tira fuerte de mí, para que pueda levantarme de este pegajoso barro que me ata al suelo como una gigantesca raíz. 

Este relato no es mio: Es de mi buen amigo Viejo Zorro.

ENTRE LA HIERBABUENA

ttp://www.youtube.com/watch?v=oZ0CnKk7nGM

Cuando hizo la maleta para ir a su encuentro, junto a la cómoda ropa y las zapatillas de los caminos metió un poco de hierbabuena. No supo bien por qué pero siempre le gustó el olor fresco de esa planta que tiene sembrada en su particular bosque a la que acaricia para que sus  manos queden impregnadas de su aroma.


El día resultó caluroso, más de lo que ella esperaba. Llegó un poco antes que él y se instaló cómodamente en la casa que compartían. Cuando pasado un tiempo él no llegaba, la ansiedad le hizo marcar atropelladamente su número y al oír su voz respiró aliviada, pues siempre que él se retrasa crece su ansiedad por el encuentro, ya que la carretera es esa parte del camino que a demasiadas veces se queda sin recorrer.

El trabajo les separa, los kilómetros se duplican ante la necesidad de verse más tiempo y disfrutarse de nuevo. Por eso, cuando pueden, en cuanto los días de fiesta llegan o pueden permitírselo no hay distancia posible. Se produce el encuentro como se produce entre dos polos, como los imanes se encuentran, como los amantes esperan.
Pero ahora ya estaban juntos, nadie más a su lado. Ningún compromiso les dilataba el tiempo. Nada les detenía. Los abrazos, los besos, las caricias y el éxtasis final, marcaron el rumbo durante el tiempo que compartían dos cuerpos tan desnudos como lo estaba su vida cuando no se tenían, cuando no llenaban de ternura sus vacías horas, cuando sus camas estaban sin los aromas que compartían, y…
Se llenaron de amor las paredes de su alcoba.
Se les hizo de noche entre saliva y miel.
Se les llenó la boca de risa y besos.
Se les quedó en su lengua el sabor de la piel.

Cuando amaneció, el nuevo día les cogió de la mano y los brindó al sol que ponía en sus rostros un color nuevo. Se sentían plenos y felices, llenos de amor y no querían pensar que poco después se irían de nuevo a otras urbes de ruido y un tiempo vacío sin tenerse, y sin que sus manos se tocaran y sus labios se besaran. 
Se tumbaron en la verde hierba, enfrentaron sus caras al cielo azul donde un avión silencioso fue dibujando tras de sí una estela blanca de caminos paralelos. Como los caminos que ambos se han marcado, o quizá ha sido el destino quien los ha grabado antes que ella y él.

Cuando se levantaron de la tierra húmeda y dejaron sus ojos de ver el cielo y sus oídos se alejaron de los trinos que pequeños pájaros les habían regalado cuando cada uno se dirigió a su cotidianidad, todo olía a hierbabuena.


DE MI AMIGO VIEJO ZORRO (a mi relato de LA ARDILLA) Gracias.


UN BOSQUE ANIMADO PARA CADA CUAL.


Afortunada ardilla que sin habérselo propuesto
despertó sentimiento tan bellos,
afortunada por estar frente a ese balcón,
desde el cual duelen menos los huesos
que los lamentos de un corazón.
Afortunada ardilla que trepando por un pino
y desgranando con sus manos un piñón
señalabas, sin querer, por donde vino
una historia escrita con besos
y con letras imborrables de ilusión
como una canción que en la mente halla su puesto
y suena siempre, incluso cuando no queremos.
Afortunada ardilla que tuviste en tu piel,
posados tan hermosos recuerdos
pensamientos hilados tan finos
que ni el viento invisible supo entender
porqué no pudo volar con ellos
para ayudarle a traer de regreso
lo que ellos querían traer.
Afortunada ardilla, dueña de tu rincón

Viejo Zorro.





martes, 24 de noviembre de 2009

LA ARDILLA








































Pese a lo avanzado del calendario, el sol aún calienta los lugares más fríos del bosque. A través de la ventana abierta al exterior, puedo disfrutar de los cambios de colores que me regala el otoño. Y esta mañana he vuelto a ver a la ardilla que siempre merodeó por el pino piñonero frente a mi ventana y que un buen día dejó de pasear con su rapidez acostumbrada quedándome un recuerdo perenne como hoja de árbol en mi memoria. Hoy, cuando he salido al bosque en el que paso tanto tiempo, de pronto una alegría inesperada ha salpicado de sonrisa mi despertar algo dolorido, porque al amanecer algunos huesos sin darme una explicación convincente han ido martilleando mi sueño hasta hacerme despertar. He observado atentamente la rapidez de la ardilla por la barandilla que me separa de las piedras entre las que aún corren las lagartijas por raro que parezca. Ha saltado como saltimbanqui en día de circo de rama en rama y con una destreza increíble unas diminutas manos arrancan el fruto que han ido a buscar y cuyos dientes como de sierra, parten en dos de un solo intento la dura concha que los separa del fruto dulce y tierno de un piñón, que les alimenta. Mientras mi dolor iba desapareciendo con la misma rapidez que el piñón de su envoltorio, miraba sin cesar a la ardilla que, de vuelta a casa, me ha recordado lo traicionero a veces de los afectos. Pues sin ellos no podemos vivir bien, pero con ellos, muchas veces, tampoco. Una ardilla hoy, me ha hecho recordar que no importa a quienes nos encontremos en el camino, pues si en él encontramos el amor, la amistad, la complicidad, cuando ellos no están la nostalgia es quien sin avisar, se instala en nuestro corazón haciéndonos compañía. Yo he echado tanto de menos a la ardilla que diariamente me hacía reír al verla con la rapidez con que se procuraba su alimento, como echo de menos a esos seres que se buscan la vida, lejos de mi. Esos seres que quiero y que querré mientras viva, y a otros a los que sigo queriendo aunque estén muertos. Pues hay días que parece que siguen por aquí, por el Bosque, alargando una mano hacia la mía aunque yo no la vea.
Hoy la ardilla ha vuelto de nuevo, porque en realidad nunca se fue del todo.

domingo, 15 de noviembre de 2009

VENUS LITERATA


Miau, mauuu… Aprovecho que mi ama me ha dejado sola un momento en su despacho y me subo a la cómoda silla en la que pasa mucho tiempo escribiendo cosas . Ella no sabe que puedo leer, por eso cuando escribe me deja estar mirando sin parar a la pantalla de su ordenador o a los papeles que tiene por este lar y que yo me sé de memoria.

Tengo las almohadillas de mis manos en las teclas de su ordenador, y voy paseándome por las letras guardadas que tanto dicen. Sobre mí ha escrito algunas cosas y yo agradezco desde mi mundo felino estar con ella.


Sí, estoy muy contenta de vivir con esta humana mía.

Claro, que eso tiene su inconveniente, ¡porque no puedo ni echarme novio¡.

Ella dice que estos gatos que rondan por el jardín de nuestra nueva casa y marcan su territorio poniéndole perdidas la puerta de la calle y las ventanas, están buscándome en los momentos de celo gatuno, y que no piensa dejarme salir…que luego la lleno de gaticos y ella no podría separarse de ellos y no es cuestión de tener más… ¡¡jooo¡¡ Ella, para “esos días”, me da unas pastillas que cada vez me trago peor…

En fin, este es mi sino de gata casera.
Es verdad que vivo cómodamente, y cuando el celo se pasa, agradezco no estar vagabundeando por las calles ni de tejado en tejado, que eso también es malo.

Siempre hay que tener un hogar y vivir seguros.
Mi ama dice que todo no se puede tener en esta vida, ni en la gatuna….Que, el precio de no mojarse cuando llueve, ni perecer de frío y ver qué se encuentra una por ahí para llevarse al galillo, es de ser una felina privilegiada, y a algo hay que renunciar.

Paso mi tiempo dormitando y aposentándome donde me apetece. Esta casa es muy grande. Tenemos un jardín precioso, al que me temo que nunca visitaré si no es a través del cristal.
Cuando miro por las ventanas, a las que ya me he acostumbrado, veo a muchos de pájaros de un sitio para otro y a palomas que yo sé que no son mensajeras, pero lo parecen.
Hay un pino enorme frente a mí y una ardilla sube frenéticamente por él y lo va despoblando de sus piñas piñoneras. ¡Qué rapidez lleva la tía¡….Si pudiera le daría unos zarpacillos en su cocorota, por dejarnos todo hecho un asco de cáscaras.
Al poco de venir a esta casa, casi me estampo….No había yo visto aún lo que la naturaleza nos brindaba y por poco me rompo el hocico queriendo ir tras los pájaros y la ardilla. ¡¡Hasta un bigote me dejé en el empeño….¡¡¡joernreerrr¡ que topetazo¡¡.

Ahora ya sé por qué mi ama no me deja salir ni al jardín. Sabe que saldré pitando tras estos visitadores en libertad y que yo perderé la mía de gata hogareña porque puedo no volver tras el intento. Creo que no sabría regresar. Ahí afuera se debe estar bien, pero dentro vivo como la reina del mambo gatuno, y no quiero arriesgarme. ¡¡Aunque, por Bastet, que intento salirme cada vez que veo la puerta abierta¡¡.

Bueno, a lo que venía….
Deciros que me gusta mucho leeros en silencio desde mis ojos de pupilas cambiantes y aunque a lamidos quisiera borrar mis huellas en la pantalla de este aparato que tiene unos peces de colores nadando por ella, mi ama sabe de mis arrebatos literarios porque no puedo evitar que mis zarpicas impresas me delaten, ni los pelos de tres colores se queden como marcando las palabras en sus teclas.


Yo miro a mi ama mientras escribe y le hago muchas preguntas, porque que lo sepáis: las gatas hablamos mucho. Cuando descifráis nuestros maullidos, es cuando podemos entendernos.
Ella ya lo ha hecho, por eso siempre me quedaré con ella, y aunque se deje la puerta abierta, nunca me iré, porque las dos sabemos que como en la casa de una no se está en ninguna parte.


Miau, miau.











miércoles, 4 de noviembre de 2009

1 DE NOVIEMBRE












Una amiga virtual y buena escritora, opinaba en un foro de literatura sobre lo que el día 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, se estaba convirtiendo entre fiestas de Hallowen con sus brujas y las calabazas por doquier. Piensa que ya todo está dando paso a un motivo más para disfrazarnos y que casi nada tiene ya que ver la celebración del día de difuntos de antaño con lo que se vive y conmemora en la actualidad.

Yo le contestaba esto, porque en realidad, también es lo que pienso, pero que quizá es algo que tenemos que hacer porque, en definitiva, el dolor de la muerte es demasiado duro como para no ponerle un poco de dulzor disfrazado.


EL MUERTO AL HOYO Y EL VIVO AL BOLLO.

Me he visto desde tus letras al lado de los gitanos poniendo las flores el pasado viernes a mi ser más querido y recordado: mi abuela.
Es cierto lo que describes. Del sentimiento y recuerdo que se vive entre los pasillos rodeados de encerrada muerte. Pero la vida, la de las flores que yo no comparto que sean llevadas en ramos que nunca antes fueron entregados al difunto cuando vivía, me hacen ver, entre las silenciosas lápidas, que el crisantemo es el que busca el lugar que le van quitando las flores de otros eventos. Pues las rosas, los gladiolos, los claveles de regalos y celebraciones, van robando el protagonismo a las flores de los muertos. Al igual que las calabazas y las brujas le van quitando su sitio a las castañas asadas y los boniatos junto al televisor y el Tenorio.
Tenemos demasiada facilidad para el disfraz. Lo mismo nos da el propio que el importado. La cuestión es vestirnos de cualquier cosa menos de lo que, en realidad, somos. Quizá sea porque fuera de nosotros mismos las cosas no son tan reales como quisiéramos. Todo viene disfrazado. Todo se compra con papel de envolver.

A la muerte, el día 1 de noviembre la vestimos del color de las flores y la iluminamos con mariposas encendidas. La rociamos con el aroma de un recuerdo que solo tiene el olor de un día. Y, después de esta celebración, la mayoría de las veces, muchas y más de las que nos gustaría, tendremos que observar como "el muerto al hoyo y el vivo al bollo".. es, en definitiva, la mayor realidad. Y para olvidar que no es la muerte la que nos deja sin vida, sino que es la vida la que nos deja heridos de muerte cada vez que alguien querido se va. Y por eso quizá se inventaron los dulces y el disfraz.

domingo, 1 de noviembre de 2009

SUEÑOS





























La cama, en soledad, hay que abandonarla cuando el acto de dormir ha cumplido su tiempo y se ha marchado dando paso a la vigilia. La vida late inexorable y, a veces, perderse un amanecer es restar al calendario vital un tiempo que no volverá. Otras veces, el sueño, ese reparador compañero, llena de fantasías las horas que en ocasiones consideramos perdidas. En las que los sentidos adormecidos dan paso a los sueños. A las esperanzas que, calladas, pugnan por hacerse voz y movimiento.

Hoy ,al amanecer, el sol ha teñido de naranja el azul mortecino del cielo y, cuando los ojos al despertar lo primero que han visto ha sido su luz, han sentido, una vez más, la vida comenzar de nuevo: al día que se ha zafado de la noche y comienza a pedir cuentas a lo que, en momentos de inconsciencia onírica han vivido porque han soñado con el amor que, callado, pide ya, sin alzar la voz, sensaciones nuevas.
Han visto, al abrir tus cerrados ojos, que tenían reflejado en sus pupilas, mi boca que se acercaba solícita a la tuya, y han sentido, de nuevo, estallar en silentes quejidos el mar de espuma blanca que, con furia, llega a la orilla de suave arena, donde ya, ni siquiera el agua que borra las huellas, puede arrastrar el peso de dos cuerpos atrapados y que, exhaustos, vuelven a dormir para soñar de nuevo.

viernes, 30 de octubre de 2009

GRACIAS



ALGUIEN ESPECIAL ME REGALÓ UN DIA ESTE DIBUJO Y SU RECUERDO.

GRACIAS. Por ser cómo eres, por tu amistad, por tu cariño.

Donde se encuentran estos paisajes nadie podrá pisar, donde se encuentran estos lugares, nadie podrá estar, donde flota serena esta barca, nadie podrá remar, donde esas sombras, se abrazan, nadie se podrá abrazar, solo tú a través de mi mente podras, llegar, de hecho allí estas.

jueves, 29 de octubre de 2009

DÉJAME SEGUIR.

Inspirado en el dibujo de Viejo Zorro.
No cortes mis alas de mariposa.
No cercenes de mis manos los abrazos.
No mancilles la tierra que alimenta.
No seas verdugo de mis sueños.
.
No, no cortes mi tallo, déjame, deja que siga.
.
Déjame que libe la miel de las miradas,
que sueñe que aún queda la esencia de las cosas.
No seas espada de mis esperanzas.
Déjame seguir con las mismas ganas.
.
Aún hay vida en nuestra casa,
y en los ojos que no engañan.
No cierres el jardín de mis anhelos,
quiero ver crecer los brotes tiernos.
.
Déjame que aún es tiempo,
de vivir la vida que tengo.
No, no cortes las flores,
aún huelen y esparcen sus colores.
.
No tiñas de negro lo que un día llenó de color lo nuestro.

A TI, COMO HOJA DE ÁRBOL



Hoy, cuando mi particular bosque ha recogido el olor a tierra mojada que el agua de lluvia le ha regalado y las hojas de los árboles caídas van desgranando los días del tiempo que sigue impasible su curso, compruebo una vez más que cuando los sentimientos son como hojas perennes, no hay miedo de que la caducidad llegue a arrastrarlos.

Y al igual que hojas de un calendario, las hojas de un árbol caduco, siguen su curso. Llegan lenta e incansables al fin que persiguen: volver a acariciar la tierra que las sustenta y en la que se posan. Llenarse de la fragancia que exhalan los frutos que han quedado sin recoger y se desprenden de su rama hasta caer, uniéndolos de nuevo.

Así, como las hojas, los frutos. y el tiempo siguen el camino que el destino les dibuja, yo iré anotando las fechas que faltan para volver a caer en tus brazos.

martes, 28 de abril de 2009

LA LUNA DE LOS SUEÑOS







Tenía 7 años, tez morena y el pelo ensortijado. Le gustaba dormir acurrucada junto a su madre desde que su padre decidió dejarlas solas a las dos. Sin decirles nada, un día se fue y nunca volvió a su lado. Pero ella, niña feliz como pocas, creció rodeada de mimos y caricias y su abuela materna se convirtió en su hada madrina.

Jugaba a esos juegos de niñas donde hacer de tendera era adquirir destreza en el manejo del lapicero, porque escribía las deudas que dejaban las pobres gentes que compraban sin un real. Todo lo anotaba en una libreta de rallas, y un lápiz de dos colores, el azul y el rojo, marcaba el debe y el haber de una tienda imaginaria cuyos comestibles no existían y los productos de limpieza eran trozos de jabón de sosa y lejía “el conejito” que había cogido prestados del lavadero.

En el mostrador había una balanza de sueños cuyo nivel siempre daba un poquito de más cuando vendía supuestas patatas y el azúcar siempre era como oro molido para endulzar calientes tazas de leche en polvo desecha en ilusiones.

Cuando cerraba la tienda y colgaba la bata de tendera, subía los escalones de dos en dos, y, pronto, la escalera de peldaños de rojo ladrillo, dejaba atrás un mundo de fantasías y daba paso a la verdadera razón de sus sueños.

Soñaba que subía a la Luna. Era su juego de la noche. No se explicaba como, allí arriba, en el cielo cuajado de estrellas, lleno de nubes, unas veces blancas como algodón y otras ennegrecidas por un temporal, se había ido a vivir Ella, dueña de semejante belleza que solo se dejaba ver de vez en cuando.

La Luna.

La habitación de su cuarto tenía una ventana cuyo alféizar era tan grande que le permitía sentarse en ella, agarrarse a los barrotes de la reja y, con los ojos dirigidos hacia el infinito cielo, deshojarse mirando las noches de Luna Llena.

Todo era magia y misterio para ella, cuando la Luna, altanera y bella, asomaba y todo lo convertía en claridad cuando largas sombras se dibujaban dando paso a ilusorias figuras y le brindaba la posibilidad de salir sin miedo al patio cuando las gallinas ya dormían, pero donde los gatos maullaban de celo esperando que otro igual los poseyera.
Noche oscura que dejaba al negro miedo agazapado porque el brillo de Ella lo anulaba.

Y ella, con sus pequeñas manos aferradas al frío hierro de su ventana, canturreaba una canción de niños y se dormía apoyando la cabeza de ensortijado pelo, y soñaba.

Luna, lunera, cascabelera, debajo la cama, tienes la cena…

La pelota de colores golpeaba la pared de yeso. El vestido blanco con un lazo rojo en la espalda, se abría como un abanico dando aire a la Luna, cada vez que giraba sobre si misma para recoger la pelota en el último lanzamiento y para que no botara en el suelo.

Corría luego por su jardín de sueños. El estanque donde se paraba expandía en olas el agua que reflejaba el brillo de su cara. Sus puntos oscuros eran los ojos y la boca. La sonrisa del niño que se había tragado la Luna y la mancha más grande; el burro con el haz de leña que ella no dejaba marchar.

Cuando despertaba y dejaba de soñar, siempre se preguntaba lo mismo: ¿Cómo podré subir a verlos y jugar con el niño? Se repetía.

-¡¡Ya está¡¡. Ya sé como iré a verlos. Cómo iré a la Luna. Ella siempre está ahí, arriba. Y no dejará que me pierda. Iluminará mi paseo y seguro que enseguida encontraré el camino que sube a su casa. Iré corriendo para llegar antes y, cuando llegue, entraré sin llamar, pues sé que la Luna no tiene puertas. Ni ventanas. Solo tiene ojos que miran hacia la tierra-.
-¡Decidido¡ me voy a la Luna,- se dijo alborozada.

Subida a una silla, se izó de puntillas y cogió de un clavo oxidado de la pared una bolsa de colores. Tenía unas asas rosas y su gastada tela estaba cuajada de diminutas florecillas. Dentro puso un ramillete de margaritas que acababa de coger de un tiesto del patio de su casa y un trozo de pan blanco con una onza de chocolate.

Salió a la calle canturreando y comenzó su aventura de subir a la Luna.

Luna, lunera, cascabelera, debajo la cama, tienes la cena…

Daba saltitos de alegría. La bolsa de tela floreada acompañaba el vuelo de su vestido y sus zapatillas blancas se iban oscureciendo al salpicarse de tierra.

Y corría, corría…

Se adentró sin darse cuenta en la frondosidad del parque. Allí había jugado muchas veces. Se había columpiado y, un día, aprovechando que hizo un recado a su vecina y ésta le dio una moneda, pudo comprarse un helado en el carrito que siempre estaba cerca del estanque.
Pero ahora, incompresiblemente estaba sola. Siempre había mucha gente paseando y descansando en los bancos de piedra. La algarabía de los niños corriendo tras un aro más rápido que ellos. Mamás empujando carritos de bebé. Globos que huían de sus hilos. Palomas picoteando migajas de algún bocadillo. Y ahora, estaba sola.

Se paró en seco. El resplandor plateado que frente a ella se manifestaba, le dejó con la boca abierta. La bolsa de asas rosas y florecillas diminutas cayó al suelo y las margaritas se esparcieron por el suelo. Solo el pan y el chocolate parecía que no hubieran sido testigos de semejante tribulación.

La luz se acercaba lentamente hacia ella que, con sus ojos llenos de asombro, miraban extasiada

Y acercándose a refrescarse la cara al agua que ante ella se movía, vio con toda nitidez que esa luz reflejaba su color de plata en el agua del estanque, y, al meter la mano para tocarla, una suave brisa le meció su ensortijado cabello y una voz dulce y melodiosa brotó del agua.

-Soy yo, la luna lunera, cascabelera, y vengo para ir contigo a buscar mi cena. Se que está escondida bajo tu cama y que noche tras noche, me dejas un plato para que yo lo tome-

-Estaré soñando-, se dijo sin dejar de mirar el reflejo de la Luna en el estanque. Pero la Luna, salpicando de luz su cara, salió del agua para llevarla, cogida de la mano, a su morada.

Por el camino de piedras blancas, y sin que la niña supiera muy bien qué le pasaba, le salió al encuentro como si fuera una aparición, su amigo, su guía de noches blancas que por la Luna se iluminaban.

-¡Hola gato guapo¡ cuanto tiempo que no venías a verme, pero ven, sigue a mi lado y verás que es verdad todo lo que te he contado: La Luna, lunera, cascabelera, ha venido a cenar conmigo porque debajo de mi cama, tiene su cena.

¿Quieres cenar con nosotras?

El gato, que junto a la niña pasó bellos momentos y a la Luna miraban en noches claras contándose historias, se puso a su lado y, sin dejar de mirarlas a las dos caminó feliz de haberse encontrado de nuevo con ellas.

La Luna, más brillante que nunca, los seguía.





sábado, 18 de abril de 2009

LOS IMPOSIBLES POSIBLES


Me llegas como agua de mayo que deja en mi rostro una caricia de alientos que siento míos.
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Eras aún ese desconocido al que amé sin más miedo que el de no entregarme por entero y con el atrevimiento de abrazarme a una piel curtida en otras añoranzas.
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Hoy, que he vuelto a mi rutina en un tren por raíles de esperanza, me ha acompañado música de pianos y guitarras, y en la noche de nuevo fría donde la lluvia me ha recibido con un saludo de recuerdo, me he dormido abrazada a la almohada y te he sentido susurrándome de nuevo, y he visto, pasando ante mis ojos, la mirada de los tuyos rota en un abrazo.
Al despertar, he sentido una caricia traída por el sueño que me ha evocado lo que vivimos y se me ha hecho presencia el sentimiento de lo que fuimos.
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Sin tiempo ni fechas, sin calendario que marque los días y noches en larga espera, ni siquiera las ilusiones de un mañana.
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Serás y seré, aquello que el fluir de la vida quiera.
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Yo no renunciaré ni a mi soledad ni a mi alegría. En ellas llevaré la alforja de mis carencias y las querencias que mi corazón presienta.
Tú podrás dejar la cercanía de tu rostro y la sonrisa clara sin que yo la pierda, porque ni los límites de tu corazón o de la razón contigo, usurparán la fuerza que me intuyo.
El bagaje de mis sentimientos será la senda diaria, con todas las distancias posibles y los imposibles no correspondidos.
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Te llamaré en la algarabía de mis silencios rotos.
Invocaré tu nombre y me acurrucaré entre alegrías y lamentos y mi entenderme inquieta.
Estrecharé tu recuerdo sin que me pueda.
Te amaré como a la vida.
Me sentirás porque me tienes.
Susurraré la cercanía que se me antoje, y escupiré la soledad que me devuelva, y me entregaré rota y sosegada a la ilusión de un nuevo día.
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Y serás y seré, aquello que el fluir de la vida quiera.


domingo, 29 de marzo de 2009

SOY YO, LA LUNA



Soy yo, la Luna, y tengo la tierra a mis pies para no hollarla.

Señora de un cielo negro o gris que se esconde ante el Sol que tiñe de color el día que comienza, y cuyo reflejo entrego.

Yo, reina absoluta de la noche observo la vida que se mueve bajo mis ojos, de cuyo influjo negativo y falso, me acusan.

En lo negro del miedo me achacan locuras de mentes y mareas que arrastran apaciguadas olas. Enamorados destronados del corazón que amaron, dicen sufrir del terror de la soledad cuando yo, brillante y serena, ocupo mi espacio destinado en la morada del cosmos. A veces me siento sola y acusada, pero no culpable de nada, si acaso de ser embrujo y misterio. De ser testigo que mira callado a la desolación que bajo mí se gesta.

No, no me siento culpable sino causa que lleva su efecto en cada una de mis fases.

Mi asociación de antiguo con la feminidad y al agua me hace ser mujer en cada una de ellas.

Soy Luna Llena y, si acaso, podéis culparme de manteneros un poco más despiertos para que disfrutéis mejor así del tiempo de la vida.

Soy Cuarto Creciente cuando ayudo al crecimiento de las plantas que el Bosque tiene.

Voy llegando a Menguante, tiempo en el que aprovecho para ayudaros a eliminar las influencias negativas, y cuando de nuevo me convierto en Nueva, contribuyo a que el reposo ayude a recuperar las diferentes funciones de vuestro cuerpo cansado.

Y vuelvo, vuelvo a ser ciclo y vida. Movimiento obligado por mi especie para la que fui creada.

Y visto de plata mi orgullo, cuando pese a la negrura del miedo, leo en los ojos de quienes me miran, el amor hecho rima y verso. Y gesto sentimientos nuevos, cuando inspiro prosas   y palabras nuevas que se enlazan en renglones callados, que solo gritan cuando no hay detrás un corazón que les hable.

Soy yo, la Luna. Vigilante de cielo claro. Visitante que llega sin reclamo. Compañera de amantes en noches que se ocultan ante mi presencia, porque yo, la Luna, quiero ponerle brillo y claridad al amor callado o en gritos de placer derramado.
Soy, leyenda y verdad.
Rito y ofrenda.
Rostro sin cuerpo.
Ojos sin órbita.
Espacio de luz y sombras.

Soy yo, la Luna, fría y echa de miel, la que ahora os mira desde lo alto y luego bajará despacio, cuando el sueño sea el compañero de la noche, y pondrá en vuestras bocas un beso para narrarlo, para entregarlo.

Beethoven supo regalarnos lo bello de la Luna. "Claro de Luna" es una de la sonatas preferidas por mi.
Aqui la dejo junto con imágenes bellas de Selene. http://www.youtube.com/watch?v=6Q9fBU5ICxc

martes, 17 de marzo de 2009

LLUVIA EN EL BOSQUE





Que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva, los pajaritos cantan, las nubes se levantan......


Aún resuenan en mis oídos las melodías de esos cantos. Eran juegos de niñas donde la invocación de la lluvia era un motivo más para que, jugando "al corro ancho de la patata.....", se nos hicieran jolgorio y fiesta, risa y espera a la llegada de la pubertad donde ya, de ese juego de niñas, solo nos quedaría la lluvia. La lluvia esperada y fresca, compañera de juegos y paseos, testigo de amores a hurtadillas y escapadas de pretexto bajo el paraguas hecho cobijo.
La lluvia, agua pura y nubes que lloraban para alegría nuestra, para alegría mía. Lluvia siempre bien venida. Lluvia que acrecentaba su embrujo haciendo que el espacio oliera distinto, a tierra mojada, a tomillo y romero, a pino piñonero. A vida mojada.


Lluvia. Mi lluvia. Agua de lluvia. Agua más que agua. LLuvia.


Cuando la lluvia dejaba de ser llovizna, como niña pequeña, arreciaba; bajaba pesada desde su ennegrecida morada y nos llegaba impetuosa, salpicando de tierra mojada nuestros pasos de caminar apresurado. Y corríamos a otro cobijo, a otro lugar donde esperar que amainara y se hiciera color de arco iris ante nuestros mojados ojos y risa fresca. Alegría de lluvia, de sol tenue y arco de colores.


Lluvia. Mi lluvia. Agua de lluvia. Agua más que agua. Lluvia.


Otras veces, cuando era la tristeza la visitadora imperiosa que nos llegaba junto a la lluvia, se hacían agua salada para resbalar por las mejillas sedientas, fundiéndose en mojados besos. Besos de salitre y sentimiento. Perfecta simbiosis de caricia húmeda.
Hoy, sigue el amor a la lluvia, a la llovizna, al olor casi olvidado de tierra mojada y yerba verde. Al agua que, tras el cristal, saluda a mi recuerdo y me abraza la piel que es agua y llanto. Lluvia y beso cálido que me llegan trasportándome al "corro ancho de la patata...." y a "que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva....."

domingo, 15 de marzo de 2009

LA FANTASIA CANTA









Si la música amansa a las fieras, a los humanos debería servirnos para pacificar nuestros estados alterados.

Todos tendríamos que oir música maravillosa cada día, aunque solo fuera un ratito. Dejar que las bellas melodías nos ayuden a relajar nuestra mente. Que la dulzura de unas notas nos arranquen una sonrisa. Que la fantasía de una canción nos lleve a soñar y nuestros ojos vean la magia que nos envuelve.

Dulces paseos por el Bosque de la mano de Sarah Brigtman.
AMANECIENDO
Esta mañana como de costumbre he tenido la necesidad de salir a respirar el aire puro de mi entorno.
Verde y marrón anaranjado son los colores predominantes junto al azul cielo que hoy me regalan su embrujo.
-Demasiado temprano sales al bosque-, me ha dicho la voz interior que me sorprende aún medio dormida. No tienes que ir a trabajar y no eres capaz de quedarte descansando y durmiendo hasta tarde-.
- No, claro que no- . Dormida no disfruto la maravilla del nuevo amanecer. Del anochecer cuajado de estrellas. De la luna que brilla tiñendo de plata la espesura que me rodea. No, quiero salir siempre al exterior y disfrutar del tesoro que se nos presenta cada día de tantas formas distintas

sábado, 14 de marzo de 2009

CARICIAS NUEVAS.


Fue lo que ellos querían.
Abrazarse, besar y libar el dulzor de sus labios. Agarrarse a la tersura de carnes ávidas de manos. Fundirse entre sábanas cálidas y cuerpos sedientos de caricias.
 Ser por unas horas amantes de lo prohibido.

Por fin, el día que se había fraguado en noches silentes de vigilia, fue real. Como lo habían soñado.

Cuando la llamó para decirle que había llegado a su destino, ella ,entre risas oyó: -estoy en el Bosque Animado- Era su punto de encuentro. El bosque imaginario tantas veces glosado de versos y melodías. Su sitio de sueños.

Se vieron por primera vez y los besos de presentación junto con la primera mirada ya era el preludio de lo que después sentirían. Lo que buscaron vivir.

Se entregaron despacio a su amor pausado. A un recorrido de lenguas y manos en pieles cálidas y sensaciones nuevas.

A un camino de deseo.

la Luna fue testigo de lo que vivieron. Solo ella, callada y quieta desde un cielo en calma, todo lo observaba.
Y luego el Sol, cuando apenas había amanecido, les besó de nuevo y los meció en su lecho de calor y fuego.

Hoy, el amor perdura como marca indeleble en cada poro de su piel.
Mañana habrá otra vez las mismas ansias.

Las de amarse despacio y de nuevo.

BUENAS NOCHES.

Un amigo que acaba de pasear por el Bosque Animado, se despide hasta mañana así, quiero dejarlo aquí junto a la música que dice, le ayudará a dormir

"Desde el bosque animado me voy a despedir esta noche, algun rincón hallaré donde acurrucarme, no será el frío quien me acobarde, no será la noche la que me eche, ni la soledad quien me deje solo, seré yo quien para huir del mundo un momento y estar conmigo a solas pensando en ayer, me retire al bosque para oir la voz del silencio, que tantas cosas me quiere decir. Seré yo quien abandonado a mis pensamientos, dé todo por hecho antes de empezar a hacer nada que para mí ya no tenga sentido hacer. Allá al fondo estaré Hada madrina, donde solo la luna me pueda ver y me sonría, donde tan solo mi conciencia hable conmigo y en lugar de responderle, sobre su regazo acueste mi cansada cabeza. Me gusta irme a dormir cuando me espera un sueño feliz."

Muchas gracias corazón, por irte a dormir desde el Bosque.

http://www.youtube.com/watch?v=_A2f5wEA4kI

viernes, 13 de marzo de 2009

EL ZORRO Y LA LUNA. Dedicado al recuerdo de mi abuela.






He salido a pasear por la blanca nieve.

En mi recorrido de costumbre el crujir de las hojas queda blando y oculto y mis huellas van dejando tras de mí el peso de mis pisadas y el silencio que me devuelven me dice que vuelva a casa, junto al calor de la chimenea.

A través de la verde espesura, el brillo de una estrella desafía al cielo gris e ilumina un recodo oscuro de mi camino. Llego a sentir que estos días son de luces y sombras, de recordar a aquellos seres que no volverán.

He visto un zorro oculto entre las sombras y por un momento he sentido miedo. Pero de pronto he tenido la sensación de percibir una mirada dulce y cálida. Sus ojos no eran los de un zorro dispuesto a atacar sino todo lo contrario; sólo me observa desde sus penetrantes ojos oscuros.
La Luna se refleja en su pelo que brilla como si el lomo tuviera el color de clara plata. Los mismos colores que ella emite desafiando a la negra noche.

-Es el Viejo Zorro-, dice quien camina tras de mi. Ha venido de nuevo al Bosque. Hacía tiempo que no le veíamos escondido entre las verdes piedras húmedas de musgo. ¿Te acuerdas de él? .
Siempre ha estado por ahí, pero hacía tiempo que no se dejaba ver. Tan solo de vez en cuando ha salido a nuestro encuentro, pero nunca le hemos dicho nada. Y él se quedaba esperando que alguien le reconociera y desde nuestra mano pudiera recibir al menos la calidez de un saludo.

He vuelto a casa y, sin despegarse de mí, he llevado sobre mis hombros la luz de la Luna altanera, brillante y fría. Antes de cerrar la puerta miro a lo alto y allí se queda ella; callada y blanca y llego a creer que me ha dedicado una sonrisa, y antes de que me despida de la quietud de fuera, saludo al Viejo Zorro y le guiño un ojo a la Luna Llena.

Hoy hace ya muchos años de tu ausencia, Abuela. Pero hoy la Luna y el Viejo Zorro me han traído tu recuerdo más claro todavía. Tanto que parece que fue ayer cuando tú me contabas que la Luna se había tragado a un hombre que llevaba en su burro un haz de leña y que las oscuras manchas que se le veían eran ellos. Y yo miraba y miraba sin parar por si el hombre, el burro y el haz de leña se caían de la Luna y yo podría ir a decírtelo.

El Viejo zorro es ese que quizás tú, solo quizás, has enviado para que me diga que no hay que tener miedo a los zorros que pueden presentarse en la vida con piel de cordero, solo precaución, y así, como si tu voz de nuevo me hablara, comienzo a caminar por el sendero de cada día.

A ti, que sigues viva dentro de tu inevitable muerte.
16 Diciembre 2008.

LA MAGIA DE LA VIDA





Para ir abriendo el Bosque, después de la música, os dejo algo de lectura y, como no, acompañada de suave melodía.
http://www.youtube.com/watch?v=QAbdoKleb6I
Disfrutar conmigo.

EL ESPIRITU DEL BOSQUE






http://www.youtube.com/watch?v=94Bg7D-cYGg

Espero que os guste El Espíritu del Bosque en el que os adentro de la mano de Mago de Oz.

BIENVENIDOS AL BOSQUE


Se abre un Paraíso de la Naturaleza que dará paso a un Mundo Mágico donde el color nos inundará de alegría desde sus gamas cromáticas. Aquí la tristeza se irá con la luz de cada amanecer y con el fulgor de las estrellas. La Luna iluminará las noches oscuras y el Sol dará más vida a la vida. Saldrán seres mágicos de entre los árboles y las Hadas del Bosque animarán al que comience su paseo con tristeza y los Nogmos saltarán de entre las setas y cuidarán de los tesoros que de la Tierra. Los animales que lo pueblan saldrán al encuentro de nuevos habitantes y es posible que haya alguna Bruja Piruja que no podrá hacer pócimas si no es para producir una sonrisa. Los paseos por el Bosque siempre irán acompañados de una suave melodía y quedará fuera del lugar el ruido y las malas vibraciones. Que el Bosque sea ese lugar donde relajarse y disfrutar de todo lo maravilloso que puede ofrecernos y que sus árboles nos transmitan su energía.

BUENOS DÍAS


Desde hoy inicio una aventura que espero que compartáis conmigo. Que todos los días sean eso...Buenos.

Un beso, LARA.

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