lunes, 2 de mayo de 2011

SABOR A RON de Charo Cutillas.


Este año, la celebración de la semana de pasión, doblemente apasionada, eclipsó la celebración el 23 de abril del Día del Libro. Cosa por otra parte que a Cervantes, eso le dará igual, en caso de que su ánima siga animada a insuflar el ánimo suficiente en el personal que se dedique, en cuerpo y letra, a sacar del alma lo que la imaginación contar quiera para convertirlo en libro, novela o cuento, letras de historia y verso, o simple román paladino, ¡vaya¡

Yo, a veces liosa, otras liada pero nunca liante, tengo un forma liada de decir las cosas con lío, para liaros un poco, amigos bosquianos, y deciros, paseantes de trino y rama, que salgáis a la calle y buscar por los escaparates, un buen libro. .

El jueves día 28, asistí con gente de bién, aunque poca pero bien avenida, porque ya se sabe que muchos son los llamados y pocos los asistentes, a según qué eventos de idea y pluma como, en este caso, la presentación -en la Biblioteca Municipal, a través del Club de Lectura de “mi” pueblo, del que formo parte desde que parte quise formar de él- de la primera novela de Charo Cutillas Hernández. Humana y Antropóloga para más señas, y responsable consecuente de facilitar que, por estrechas aberturas femeninas, pueda alumbrarse la vida de otras vidas. Con esto digo que es también, Matrona. Noble dicen sus rasgos. Comunicadora sencilla y afable. Mujer pequeña de gran don, como saber contar. En fin, novelista primigenia pese a que lleva tiempo escribiendo lo que escribir quiere.

Siempre que puedo, ahí estoy. Aportando mi granito de arena para colaborar con quienes como yo, nos embarcamos en el maravilloso y a veces nada fácil, mundo de contar. O, mejor dicho, saber contar….Porque contar, lo que se dice contar, cualquiera cuenta, aunque sean las cuentas de un collar…Saber decir, comunicar, transportar a quién lea, fuera de lo dentro que de si se encuentre, no es tarea fácil para todos. Narrar y hacernos viajar, reír, emocionarnos, revivir amores tiernos o llorar tragedias, sólo es privilegio de quién ha nacido para crecer contando.
“Sabor a ron” cuenta historias, vidas, viajes, pareceres, primeros amores y sinsabores. Se da una vuelta por los recovecos de la memoria. Hace y deshace maletas echas de otras tierras, culturas, costumbres diferentes y sensaciones nuevas…Es mujer y sentimiento. Amor y desamor. Sinrazón convertida en tragos largos de olvido y recuerdo. Es, en definitiva una novela para leer.

Tuve el honor de conocer a gente nueva que tiene algo interesante que contar, y compartir momentos agradables, -además de tomarnos unas cañas con caracoles y otras tapitas, porque en todos los lugares se ejercita el noble deporte de la barra fija y el levantamiento del vidrio-, en compañía de la autora, amigas, conocidas, pero entre lo mejor, el rato entre seres especiales que se pasean por el Bosque y aledaños y hacen algo más que caminar.

“Sabor a ron” no dejará a nadie mal sabor de boca.

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