lunes, 16 de septiembre de 2013

UNA ETAPA QUE TERMINA.

 


El Bosque no tiene puertas, cadenas ni muros. Tampoco hay un perro guardián que ladre a los que quieran entrar a disfrutar de un poco de tranquilidad, al tiempo que pueden respirar el aire fresco de la Naturaleza y leer sentados a la orilla del camino. Pero hay en ciernes un proyecto nuevo y, como tal, necesita tiempo, dedicación y mimos para hacerlo realidad. Por eso, he atado una cita roja de un árbol a otro. Eso significa que, de momento, los límites de este lugar no son transitables.
A los amigos cercanos que siempre pasearon por este rincón, y a tantos de los que  no conozco su voz ni he visto sus ojos,- pero he podido beneficiarme de la calidez de sus palabras- les aseguro que volveré... Porque palabras no me faltan para entregarlas envueltas en historias. Ni faltaré a mi palabra de regresar con algo nuevo; y espero que mejor.
Gracias a cuantos habéis disfrutado de los sonidos del Bosque y me habéis entregado algo tan hermoso como es la amistad a través del maravilloso mundo habitado de las letras.
Seguiremos encontrándonos por otros rincones. Y Lengua de Gata http://carmenlenguadegata.blogspot.com.es seguirá lamiendo los días y dándoles su afán con las crónicas  reales y su dosis de imaginación, donde la crítica y la ironía serán parte fundamental de la narrativa que describe la vida en su transcurrir. Unas veces tan dura y otras tan maravillosa.
Carmen Callado.
 

lunes, 24 de junio de 2013

NOCHE MÁGICA.

 

Dicen que hoy es un día de mágica noche en la que la Luna es más grande que otras veces y brilla como un sol lejano. Quizá sea verdad que pidiendo deseos y saltando una hoguera, lo peor cambie y consigamos hacer realidad los sueños...No sé; pero hoy recuerdo especialmente que, cuando hace ya muchas lunas yo vivía en la edad de la inocencia, le escribí a la Luna de mis Sueños; porque yo era una niña buena que quería ir hasta su casa y llevarle un trozo de pan y una jícara de chocolate al anciano que ella se había tragado junto a su burro y un haz de leña… Así fue que preparé un atillo donde metí también unas florecillas secas. Salí corriendo de casa hasta que los zapatos de charol negro se llenaron de agua y barro de un charco cercano…En él se reflejaba la Luna y creí haber llegado…Le entregué mis regalos que nadaron un rato con el vaivén del viento; se ondulaba el agua y vibraba la noche clara reflejándose también la niñez de mi cara y los rizos negros en el fondo de la charca. Extendí la mano queriendo acariciar los ojos de la Luna sin pestañas, pero todo se deshizo como agua entre los dedos: el pan, el chocolate y mis ansias…Aunque nunca se tragó el desengaño la magia; ni la ilusión que me produce inventar historias, sea en San Juan o una noche de tantas…
 
 

martes, 23 de abril de 2013

EL LIBRO Y LA FLOR II


Erase una vez un Libro y una Flor. Se conocieron en la plaza del pueblo, cuando la tarde declinaba en las baldosas.
Lo suyo fue el flechazo que nunca muere. Cuenta la historia, que el bello Libro, ya viejo, contiene aún entre su pecho el cuerpo de su enamorada ajada, pero hermosa.
Y una página suelta, descubre el amor que se tuvieron... Dicen que fue escrita por una mujer que los mantuvo intactos, junto a la cabecera de su cama.
I
El beso se asomó tímido entre los labios húmedos.
La Rosa sintió que su cara se sonrojaba.
El Libro se turbó al sentir el roce de unos dedos en su espalda.
Se regalaron sonrisas.
II
El Libro contenía todos los saberes,  la Rosa los olores.
Prepararon un banquete para dos
Se comieron las palabras con aromas.
Bebieron pétalos de rocío.
III
El Libro se desnudó de letras.
La Rosa se quitó las espinas.
Hicieron el amor, entrelazados.
Les nació una esperanza nueva.

Se cuenta también que los habitantes de la vida que se rodearon del Libro y la Flor descubrieron que  podían vivir con la libertad de un pájaro,  soñar...y ser lo que quisieron ser...Porque esa es la magia escondida entre los libros; que sólo necesitan ser abiertos, para volar con la imaginación.

martes, 26 de marzo de 2013

EN EL RECUERDO.


Llega tiempo de ruido y reflexión bajo el palo. Es Semana Santa. Pero yo prefiero llamarla de Pasión, por el amor y el dolor como premisa de una creencia, compitiendo.
Calle arriba, cerro abajo, el peso lo cargan muchos, más que en los hombros, en las conciencias. Pero eso no impide que alguna Fe se cuele por el capuz y se derrita entre las túnicas multicolores, junto al sudor del esfuerzo y el ímpetu de corazones divididos.
Al fondo de mí, se acerca el recogimiento entre las llamas de una vela. Llegan del calvario aquellos que inventaron, no hace mucho, una nueva procesión con la cruz dirigida a la ausencia de los que ya no están en las calles, con sus días repetidos de noches largas, sino en el recuerdo arañando las esquinas del tiempo.
La Procesión del Recuerdo para aquellos que se fueron dirigiendo al cielo una mirada de súplica para continuar entre la vida. Pero la muerte sabe jugar sus cartas y derrotar a los naipes ganándoles la partida. 
 Es noche de lazos negros.
  Olor a incienso.
Fría primavera.
Y en el sudario de nubes,
nuestros muertos.

viernes, 8 de marzo de 2013

MUJER.

Sigo pensando hoy igual que ayer. Pero aquí no hay ni una idea fija ni un pensamiento único. Lo rescato de la página olvidada. Por esas mujeres que pasean por largos pasillos sin acortar distancias. Para esas mujeres que reinvindican espacio y no han logrado un hueco. Para tantas mujeres que ya no están porque el tiempo les borró las huellas.

Si no me escuchas, no sabrás qué he dicho.
http://soundcloud.com/koanstar/confesiones-de-mujer-a-mujer

domingo, 27 de enero de 2013

OLVIDO SUEÑA.


De la V Gala a Beneficio de los enfermos de Alzhéimer y otras demencias seniles, AFA-Tobarra. Cinco años dedicados a Olvido, que nos recuerda que no hay nada peor que una vida olvidada.

Alrededor de Olvido se reúne la familia que la acaricia en la ausencia. Pero para ella no son sus hijos, ni hermanos, ni el amor de juventud en el ocaso, sino extraños a los que, sólo por momentos, pone rostro y nombre desvaídos.

El día que comenzó todo, Olvido se olvidó de ella y abrió la puerta a la desdicha. El cambio que experimentaba, poco a poco, eran escapadas de su memoria por laberínticas calles desconocidas, para esconder su desvarío en portales oscuros.

Hoy, la calle sigue fría. La ausencia de sus recuerdos la ha convertido en nieve derretida entre las sombras. Sólo a ratos, una luz se cuela por los entresijos de la memoria de Olvido, iluminando el miedo oculto en los pliegues de su cuerpo.

A veces, una niña de rizos rubios y ojos grandes, sale a su encuentro y la lleva con sus amigos que la esperan para jugar y correr por la vereda. Le gusta reír con todo, comer chocolatinas y saltar a la comba. Pero no le dejan salir sola, sus mayores son muy pesados, siempre vigilándola, como si fuera a escaparse.

La voz más amiga la devuelve al salón envuelto en penumbra. Él, de ojos tiernos, le coge la mano y la besa. Tras los cristales, la noche se asoma con su traje oscuro y Olvido devuelve a su marido una mirada acuosa y un abrazo que se desliza, poco a poco, por la caricia, como agua entre los dedos.

Quiere irse a dormir, porque la magia aún la acuna en su descanso y la pasea por el jardín, entre risas y juegos de niños, junto a las flores que no se marchitan en el frío eterno de los veranos.

Olvido sueña, sueña y juega…

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