martes, 6 de julio de 2010

UN MAR DE DISTANCIA.




La he vuelto a encontrar.
¿Qué? La eternidad.
En el mar huido
al tiempo que el sol

ARTHUR RIMBAU., la eternidad.

Si pudiera hacerme a la mar, arriaría en mi barca el lienzo que pinté una madrugada con el color de los anhelos. Dejaría que el viento me llevara donde el agua se tiñe de arena, para que la isla de tu cuerpo cubra mi desnudez de aire y sal. Te buscaría entre las rocas donde escondes tu amor de caracolas.

Allí, bajo el azul teñido de besos,  me llenaría de ti sin el lastre eterno del tiempo.

Poco a poco, dejaría mis huellas en los pliegues de tu piel, y mis dedos se harían algas enroscadas en tu pelo, para acabar  buceando a pulmón abierto en la profundidad de tu espesura.

Pero…no puedo salir y navegar por el agua de tu vientre. Solo puedo izar la vela tejida de esperanza, mientras espero a la noche para deslizarme por las sombras y sumergirme en los recuerdos de tu voz, de tus ojos de mirar sereno,  cuando la oscuridad me cubre con el sopor estragado de la espera y  le cuento a la almohada mis secretos, y me vuelvo la brisa de los sueños para encontrarte entre ellos, y embriagarme del olor salino del deseo.


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