miércoles, 7 de abril de 2010

NECESITO TUS PALABRAS.

Hay personas en las que su bondad es proporcional a su inteligencia y ésta a su humildad.

Creo también que la generosidad es connatural con aquellos seres que han sido elegidos para dedicarse a los demás, ya sea en forma de ayuda física, o con la capacidad de llegar al corazón con sólo la palabra. Y digo sólo no como sinónimo de poco y único, sino con la grandeza que supone llegar desde ellas entre la imperiosa necesidad que todos tenemos de escuchar en un momento dado, algo que nos diga lo que necesitamos oír. Que nos ayude a entender. Que nos guíe hacia la comprensión del por qué vivimos lo que nos toca…Desde la humanidad echa palabra de los que tienen el don de reconfortarnos desde ella.

Antonio Carrascosa Mendieta, es mi amigo y el cura de mi pueblo.

Sé que lo que menos le gusta es que le alaben sus conocimientos, porque como decía Jean de Gerson: “”Al final, no os preguntarán qué habéis sabido, sino que habéis hecho”” y sé que él lo que realmente quiere es hacer las cosas bien, no demostrar a nadie lo que sabe…Y eso, es propio de la sabiduría.

“La riqueza de un ser humano se mide por la cantidad y la calidad de los amigos que tiene”, dijo un sabio. Y él es rico, riquísimo…

Y lo es más porque, sobre todo, no prejuzga a quienes no practicamos religión alguna. Ni siquiera la suya. Por eso los amigos no son limitados. Somos, tenemos la suerte de ser…a su lado.

Yo me considero un ser privilegiado en muchos sentidos. También por contar con buenos amigos. Y él, es mi amigo.

De su mano volví a adorar el Cine y la Literatura. Algo relegados en un tiempo cuando el mío no dependía tanto de mí y mis libros descansaban sin mostrarme sus vidas y me pedían a gritos que entrara de nuevo en ellas. Y, donde el cine, sólo me abría sus puertas desde la confidencia de un salón adormecido en el sofá.

Hoy, mi vida se engrandece también cada día al que le dedico palabras. Esas palabras que llamo la voz de los días. Y las que uno a las voces de mi gente y de otras gentes que van vistiéndose o desnudándose también desde sus letras. Desde esas palabras que en silencio o susurradas deben entregarse al viento para que éste nos las devuelva en forma de caricias.

Por eso quiero dejar aquí, en la tranquilidad del bosque animado con vuestra presencia, el sermón que el Viernes Santo, mi amigo, el cura de mi pueblo, dejó en el espacio abierto de nuestros corazones para hacerle un sitio a sus palabras.

VIERNES SANTO
 2 de Abril de 2010.

Vengo buscando un silencio. Y he venido a buscarlo aquí a nuestro Calvario, al lugar donde la palabra que Dios nos regaló fue rechazada, crucificada. Y es que quiero pedirte una cosa, una sola cosa: que en este silencio de la bendición salgas con el ánimo de romper todos tus silencios. Me atrevo a pedir tu palabra, tu voz. No quiero que te sumerjas de nuevo en el ruido sin que resuene en tu corazón mi súplica: quiero que me hables. ¿Es mucho pedir? Sí, quizás sí, pero el Nazareno me anima a pedírtelo. No quiero cualquier palabra. No quiero aquella palabra hueca, vacía, que tantas veces me das y que más parece un ruido para esconderte que una palabra para pronunciarte. Quiero esa palabra que eres tú: hijo, hermano, hermana, esposo, esposa, padre, madre, amigo. No eres ningún extraño y me duele escuchar en ti voz de extraño. Contigo ya no me vale cualquier palabra. Vengo a pedirte que me des aquella que ando buscando de ti, aquella que te muestra a ti y a nadie más.

Dame tu voz, porque te quiero. No me vale sólo tu compañía, no me conformo con que no me falte de nada, con que me rodees con tantas cosas que quizás yo nunca te he pedido y no se has capaz de darme aquello que nunca me canso de pedirte: tu palabra. No me vale todo lo que compartimos si no me dices al menos que te alegras de compartirlo conmigo. Necesito que pongas voz a tu vida y con esa voz acaricies la mía. Quiero que me cuentes lo que sientes, lo que sueñas, lo que me quieres. Sé que sabes hacerlo porque ya lo hiciste en el pasado. Nada justifica que calles o que hables sólo para matar el silencio. Necesito que te pronuncies a mi lado, que me enseñes esa verdad que eres tú. No tengas miedo, porque tu palabra siempre será la palabra de quien quiero.

Necesito tus palabras. Me dices que estoy bien atendido, que no tengo de qué quejarme, que cuántos quisieran. Pero me falta escucharte. Sé que soy viejo, pero no me hables como un viejo. Para ti no soy un viejo, soy tu padre, tu madre, tu tío. Llevas mi sangre y por eso quiero oír la voz de mi sangre. Cuando estés cansado de escucharme pregúntate si no estaré yo cansado de buscar tu palabra. A lo mejor sólo quiero una, una sola palabra tuya. Ya ves con qué poco me conformo. Pero dímela bien dicha. A mi edad la vida es tan frágil que necesita ser cuidada y me da miedo que cuando quieras decirme esa palabra ya sea tarde.

Cuántas palabras de reproche y qué pocas de comprensión. Cuántas palabras cortas cuando necesito largas sentadas y cuántas chácharas inútiles cuando con una sola palabra dicha con ternura me convencerías. Necesito tu confianza, que me ayudes a crecer confiando en mí. No me recuerdes mis defectos, los sé. Dame una palabra para saber que me aceptas y me quieres más allá de ellos. Dame una palabra que me haga creer que, aunque tú tengas otros proyectos sobre mi futuro, respetas mis sueños y los haces tuyos.

Necesito tu voz, amigo. Percibir esa palabra más grande que es que te sientes sin prisa y me escuches, que sienta que te preocupas por mí. Tantas veces tu palabra ha sido bálsamo, tantas veces me has dado palabras para reír y para llorar, palabras de ánimo y palabras de consuelo. ¿Dónde están ahora? Dime, ¿es que no te cansa ya tanta palabrería, tanta superficialidad tanta vanidad en las conversaciones? ¿es que no nos aburre ya a todos emplear nuestras palabras en críticas hirientes, juicios frívolos, cuando no en difamaciones sin piedad? ¿Para eso nos has ha dado Dios el don de la palabra? Quiero tu palabra, quiero que me hables de ti, que me des esa voz que sólo un amigo puede darme. No quiero que tus palabras las emplees en aparentar lo que no eres o no sientes, porque yo no quiero tu apariencia, te quiero a ti.

No ignores mi dolor, mi enfermedad. Sé que a veces sólo me sale hablar de mis dolores y que eso a veces te cansa. Pero el único alivio que tengo es sentir que me escuchas. Necesito la medicina de una escucha paciente capaz de pronunciar palabras de cariño y comprensión. No dudes en dármelas, no te canses de regalármelas hoy, mañana y siempre, porque las necesito mucho más de lo que piensas. No te imaginas cuánto puedes curarme con una sola de tus palabras.

Y en este silencio busco una voz que ya no escucharé jamás en esta vida. ¡Ay, tu voz arrebatada por la muerte! Y me duele tanto este hueco tan mudo que ha dejado tu ausencia. No quiero cansarme de buscar el eco de tu voz por todas partes, porque no sólo me faltas tú: es que sin esa voz parezco faltar yo también de esta vida. ¡Cómo resuena el eco de tus palabras ausentes en la bendición del Calvario! Déjame que te siga hablando para compensar el silencio que me dejas. Deja que ponga voz a tu voz, porque necesito decirte aquello que en vida no supe o no pude decirte, o a aquello que te dije un millón de veces, pero que me rasga el alma no poder decírtelo aunque sea sólo una vez más y sabes que daría mi vida entera por poder hacerlo. Sin tu voz, sólo me apetece quedarme yo mudo también.

Hijo  ¿dónde te has escondido?, ¿de qué tienes miedo? Quiero que en el silencio me escuches, que la bendición de mi hijo hoy te traiga mi voz de Dios Padre. Llevo toda la vida buscándote, toda la eternidad tejiéndote. Sé que estás muy ocupado, pero mi voz sólo te trae el descanso; sé que son millones de cosas las que te preocupan, pero quiero que mi palabra te ayude a sostenerlas; cuando estás alegre quiero que escuches que me alegro contigo y que escuches mi llanto cuanto tu lloras. Soy tu Dios, no soy ningún extraño. Sé que aquí en tu Calvario puedes escucharme más que a ningún otro sitio. No me conformo con ser Dios, quiero ser tu Dios, que te abras a mi palabra mientras mi hijo te bendice, que sientas en la desnudez del silencio la voz de los que están aguardando tu voz. Baja de este calvario decidido a regalarles tu palabra.

Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro, 

si no es tu voz, el norte que pretendo.
(Miguel Hernández, en El Rayo que no cesa)


lunes, 5 de abril de 2010

PASEANDO DE NUEVO.


No es fácil para mí dejar de pasear por el bosque. Hace días que colgué en el armario la ropa liviana tejida de flores y vestí de morado y plata. No, no soy torera. Es el color de la despedida Semana Santa, junto a mi tambor.

Hoy, lunes de mona, es día de volver a salir a respirar el aire fresco de una primavera que suena a música celestial, porque por el azul cuajado de algodón, vuelan libres los pájaros que felices surcan el cielo de la mañana, y llenan de trinos la quietud.  

Las mariposas revolotean y un ave lleva un tiempo sorprendiéndome cuando se posa cada día en el alfeizar de la ventana y picotea el cristal como anunciándome su presencia en el bosque, remontando el vuelo cuando los bigotes gatunos se acercan ante la extrañeza que le debe causar, igual que a mí, verla y oírla llamar. Debo preguntarle a mi amigo de los animales qué clase de ave es porque es una preciosidad pero totalmente desconocida para mí.

La gata mira relajada a través de este espacio abierto por donde se cuela el sol regalándonos la calidez de sus caricias.
Los árboles nos anuncian la gestación de nueva vida entre los verdes brotes, como recreación de la fuerza de la Naturaleza. De esa de la que no me quiero ocultar. En la que quiero recrear mi propia vida.

Y, aquí estoy de nuevo, saludando desde mi mundo entrañable y privado que voy abriendo para que sintáis que no estáis paseando en soledad.

Por eso dejo un beso y  


lunes, 29 de marzo de 2010

LO SAGRADO Y LO PROFANO



En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no puedo olvidarme, hace muchos años  ya que los mañosos del lugar habían ideado cómo  introducir elementos de percusión en el modo de sentir la Pasión. Me refiero a la Pasión propiamente dicha como se conoce a la Muerte de Jesús de Nazaret. Que, la otra, la pasión del apasionamiento amoroso también se da, y mucho, en estos días tan apasionados,  además del tambor…


En este pueblo de mis ancestros, al igual que en esos lugares donde la Semana Grande se vive entre procesiones y silencios, “madrugás” con hogueras y devoción…, incluidas las dolientes manolas con mantilla y tacones de aguja, y  el porte de los  soldados romanos, tenemos algo especial para disfrute y suelta de adrenalina nuestra, el redoble de tambores que, durante 104 horas sin interrupción,  suenan en perfecta simbiosis junto a lo sagrado, donde siempre he sido espectadora en esa forma de sentir la Semana Santa, pero en la profana he participado y, en ello sigo,…y seguiré…espero, disfrutando del ruido atronador que, sin embargo, no molesta más allá de lo molesto que pueda resultar, si no llevas un tambor a cuestas. Del olor a tomillo y romero del Calvario. Las túnicas moradas que he vestido y los tambores que, aquí están, queriendo salir a respirar de  nuevo. Los “panecicos” dulces, como postre especial, que son mi debilidad. Y, de la casa de mi abuela llena de gente y sembrada de colchones, para acoger el sueño de tantos…

El comienzo del Miércoles Santo  y el Prendimiento en el Gólgota improvisado.

Las noches de Jueves Santo, con su larga Procesión llamada  de la Amargura, con mi  cuadrilla sentada en las aceras, viéndola pasar para continuar con el tambor hasta las tantas y, muchas de ellas sin dormir en toda la noche para, al día siguiente, ser de los primeros en estar en la calle arrastrando el alpargate.

El Viernes Santo, al que jamás he faltado en el Calvario a recibir la Bendición del Nazareno, que es, y espero que siga siendo toda mi vida, encuentro obligado con mi gente, y, donde la mano elevada nos sorprende con alguna lágrima por el recuerdo de los que ya no están, de los que ya no pueden acceder al entorno de piedra horadado de cruces y tomillo, y, donde siempre, por poco practicante que se sea  de la religión que allí se muestra, aparece un atisbo de fe y esperanza esperando que, pidiendo sin decir nada, que todo lo malo cambie a mejor,  el enfermo sane, el niño crezca feliz, los padres nos duren mucho. Que…

A los cuatro puntos cardinales  la imagen de un hombre sin piel ni huesos se presenta como queremos que sea. Como nos han dicho que fue. Y se hace carne cuando los ojos humedecidos por los recuerdos se  agolpan ante un brazo articulado que se percibe humano.

El silencio sepulcral de esos momentos, conseguido a toque de corneta ha acallado al tercer intento el estruendo de tambores que, en manos aferradas a palillos, descargan sentimientos allí concentrados, rabias contenidas y miedos escondidos en sonrisas.
Corazones que se rompen por la emoción, y la imagen de quien carga la cruz equivocada, porque es su cruz, y la nuestra, al reflejar el destino que hemos elegido rememorando lo que no debería recordarse, nos gana un poco más pese a la duda.
El momento cuasi mágico que ha desterrado el ensordecedor ruido,  nos sumerge en nuestros propios murmullos interiores que dictan al corazón propósitos de enmienda, y sólo es roto por el Mektub (estaba escrito) que suena en la ladera del Monte.

En el último punto cardinal al que ha sido impartida la Bendición por el Nazareno, de nuevo irrumpe, como melodía desencadenada, la que manos consiguen de tambores que, cogidos por cincho a nuestro cuerpo, y, repiqueteando lo que sabemos aunque no sepamos qué tocamos, percibimos que la música es tambor, y desde ella reverenciamos al misterio, o a un no sé qué, que envuelve a lo que allí  se vive.

Aún nos quedan muchos sonidos que sacarle al tambor.

Cuando por la noche el Santo Entierro suba de nuevo al Monte Calvario y el sudario vista el recuerdo, seguiremos rasgando la piel ante el peso del luto y el llanto. Pero, el tambor, testigo obligado en lo sagrado, no interfiere siendo profano, y solo lleva su ruido fuera de los tronos de horquillas ensordecidas y tambor procesional de ruido quedo, porque allí, ante la noche, Jesús yace entre losas imaginadas.

Las antorchas del Calvario iluminan el camino hacia el Sepulcro. Los tambores desde su  ajado grito  reflejan el silencio del llanto ante la muerte.

Sábado Santo. Que día tan largo para el tambor. Absoluto protagonista. De casa a la calle y del bar a los “garutos”,  cuarteles generales de las peñas y, por las que los más jóvenes, no ven su cama limpia y mullida en varios días, para detrimento del tambor de antaño que no dormía en el jergón sino que era paseante incansable en la madrugada.

Domingo de Resurrección. Cuando se despierta la “resaca” del sábado, el murmullo de mis oídos me recuerda que, mucho ruido llevan ya recibiendo, y aunque es muy temprano, el encuentro entre el Resucitado y la Magdalena no me permite seguir en la cama. Ya habrá tiempo de dormir cuando esto pase. Me digo siempre.

Ya, en el Calvario de nuevo, el otro encuentro del Resucitado con su Madre acaba con una Semana de Pasión, doblemente apasionada. Pero aún queda tambor por delante…Hasta las 00 horas no se cumplen las 104 horas y es  cita obligada en la mano que  lo acuna. Su monumento.

Las 00 horas. Palillos acariciando cada vez más suave la piel. Toque de silencio. Los tambores callados. Ya sólo es recuerdo la crucifixión y los abrazos se despiden rozando el corazón.

Hasta el año que viene. Ese es el deseo que dejamos en  manos de Dios.

viernes, 26 de marzo de 2010

...Y YO, CON ESTOS PELOS.


Llega la semana santa. Las calles están bajo el bullicio de la preparación de estos días donde, en mi entorno, se mezcla lo sagrado y lo profano. Pero aún no toca el recogimiento o el descanso que una Semana de Pasión va a ofrecernos. Que, por otro lado, y como su nombre indica, bien podríamos dedicarnos todos, sin excepción, a la pasión...Porque la otra, la de estos preparativos, a mi entender, no debería conmemorarse...al menos, como yo la observo vivirse desde mi bosque. Pero eso lo dejo para otra reflexión...Ahora toca un poco de guasa con las personas que inundan estos días, más de lo ordinario, los salones de belleza y peluquería...¡Pero, digo yo: ¿y para qué estarán tan afanadas en los tintes y cortes, si se supone que se van a poner el capuz...?

La de consultas llenas que habrá en psicología diciendo: Mire, doctor, yo tenía una cabeza bien amueblada, pero quise arreglarla un poco más y entré donde un letrero decía: cortado, marcado, secado y ahuecado, 6 € y luego, tuve que poner la nómina en caución. Me frieron el pelo, las mechas parecían chicle, el cuero cabelludo me tocaba las palmas... el traje negro que estrené para la boda de mi primo, brillaba como cumbre nevada por la caspa, y estoy sin salir a la calle con la cabeza alta un mes. Me he gastado una pasta en gafas a lo folklórica, -bien grandes para pasar desapercibida-, otro día me salté la uña del dedo gordo al salir pitando para que mi ex novio no me viera y se alegrara de como me iban las cosas...en fin, que un día aciago lo tiene cualquiera...¡¡¡y yo con estos pelos¡¡¡

Los hay que no tienen un pelo de tonto, si, pero si el tonto es el peluquero la cosa ya pone los pelos de punta...o como escarpias.

Yo lo tengo crudo en la peluquería. Como tengo el pelo rizado, mucho cuidadín con dejar los rizos en manos de cualquiera. Las veces que he intentado alisarlo, me ha dado tortícolis después de salir de la peluquería...¡¡¡ayyy¡¡, señor de los peines¡¡¡ Las peluqueras no ven pendientes, ni tienen cuidado para no vapulearte el cuello y volverte le cabeza del revés como la niña del exorcista...Tampoco son comedidos en eso de pasar el cepillo, más bien nos pasan el rastrillo, como si quisieran sembrar algo entre mechón y mechón. Luego, te acercan tanto el secador a la raíz para dejar bien liso el rizo que se sufren quemaduras del cuero cabelludo que te están picando hasta el próximo chamusqueo.

¿Te pongo laca?...-¡No, por dios, está bien así, que tengo los ojos muy sensibles y luego se me quedan "escocios" y puedo salir dando trompicones¡¡.


-Necesitas un retoque en el tinte,...¡¡calla, calla¡¡, no quiero salir a la calle con una diadema de oreja a oreja de color de la avellana, o rojo frambuesa... mejor me compro uno en la tienda de la esquina y me doy suavemente con el pincel, luego con un algodoncito retiro alguna marca grabada en mi piel, pero seguro que nadie, nadie, nota que ya peino canas...


Por otro lado, cortar algo el pelo, sí, pero ¿una poda?. ¿Acaso tengo que llevar un metro para que los centímetros sean lo que son...¿rellenarán cojines los peluqueros con nuestro pelo que menuda afición a dejarnos como sin los piojos hubieran anidado en nuestras sufridas cabecitas?...¿Darán comisión los de la venta de tijeras?...¡pero oiga, que entiende Vd. por cortarme las puntas…¡¡que eso es lo único que me ha dejado,... ¡¡jjjoooeeerrrr¿ y ahora qué, eh?...Mire, dígame la cuenta que no quiero dar un espectáculo, salir sin pagarle y pedirle daños y perjuicios….Yo traía pelo y me voy tirándome de los pocos que me quedan.







jueves, 25 de marzo de 2010

FIN DE LA JORNADA.




Voy a deslizar la silla giratoria hacia el fondo de la mesa y a apagar las luces que reflejan el cansancio de las letras que contratan y tejen alientos de un trabajo nuevo. Se acumulan tantos expedientes expectantes que, por un momento, debo levantar la vista de las peticiones imperiosas y deslizar los ojos hacia la ventana que atisba el silencio de la tarde, mientras el hambre se recoge entre la loza y el humo de los pucheros dentro de los hogares donde bullen las familias o la soledad aferrada a la cuchara.

Pero yo, hoy, tengo un encuentro. Una cita con los libros y la escritura de mujeres que me han pedido la voz para que lea su prosa cargada de deseos.

Le he dicho al que más manda en todo esto que me voy antes de la hora. El dice que tampoco se queda.

Mañana será otro día. Y aquí estaré de nuevo para saludaros desde el olor que desprende la primavera con brotes de esperanza.

miércoles, 24 de marzo de 2010

UN DÍA EN EL HOSPITAL.





Esto es un hecho como tantos otros, verídico. Como el Bosque se presta a cuentos y leyendas. Sueños y quimeras. Realidades, risas y llantos de la risa...claro, que aquí no se admite el llanto de pena, que eso queda tres árboles más para allá, en la competencia llorona…Es por lo que, con permiso de mis amigos los doctores y enfermeras, voy a narrar y narro, lo que el año pasado aconteció un día de extracción de sangre cualquiera en un hospital de una ciudad cualquiera, pero tan verdadero como que soy yo la que lo vivió y mi tía a la que la sangre se le perdió…

Ahora lo traigo al bosque para poner una nota de humor de primavera. Y, sobre todo, para que la savia no se pierda...

Nada de lo aquí dicho es con ánimo de ofender a quienes, mayormente, nos prestan un servicio y una ayuda encomiable. Peerooo, todo tiene su ¡ay¡ y, en este caso, deberá leerse como la anécdota de un día en que la sangre no llegó al río...

LA SANGRE PERDIDA.
…””Que fuerte, que fuerte...Si no hace mucho frio ahora voy a salir dando brincos por las setas para no darles unas collejas hoy a algunos  del hospital que he llevado a un familiar esta mañana a hacerse las pruebas de anestesia, porque tiene que operarse, la pobre,  y hemos vuelto con la sangre subida a la cabeza, que la del brazo, no estaba"""... 

Habitantes del bosque, pasen y lean:
 Así relataba yo en otro lugar la "anécdota del sanguinario día"...hace ya algunas lunas.

Día 3 de noviembre, 9,35 horas: Extracción de 3 tubos de sangre roja de las venas corporales.
 
9,45.- Rayos X....
 
10,25.- Electrocardiograma....
 

Luego, tra, lara,larito, la llevo a la enferma a su casita, y yo a mi trabajito.... la,lara,larito...
  

Hoy, 6 de noviembre: 10,35 horas, vuelta a la Sanidad Pública...Prueba de Anestesia...
 


Después de un ratito esperando, sale la enfermera de pecas  con cara de haberse tragado un fonendoscopio… -¿Qué pasa, que no se ha hecho la analítica...? …Así no se puede seguir…tiene que hacer lo que le mandan.

Yo: -portavoz de mi pobre tía-...¿Cómo dice?, si el lunes se la hizo...¿Qué pasa? 

Enfermera..Pues no está la analítica., Voy al laboratorio.... 
YO: A los tres cuartos de hora, la veo asomar por entre la multitud...¿Qué, está o no?. 

Enfermera: Pues no, ni en el laboratorio ni hay nada anotado en el ordenador. 

YO:.-Miro a mi tía que se abraza a la muleta...  

Se entra a la consulta la enfermera tiesa y seca como estaca de bosque seco...Pasa otra hora y cuarto: Sale y chilla...Fulana de tal?....pase...(aquí no tengo emoticón de saltos)... 

Apuntijos del anestesista...que dice: Bueno, no aparece la analítica...tomo nota para que le vuelvan a extraer sangre...(de vena corporal)...un poco antes de la operación. Cuando la llamen. 
Yo: Es la segunda vez que le pierden una analítica: Ni que el que la extrae fuera vampiro... (me ha salido de los ovarios)...que no aparece luego el resultado...Y voy a poner una reclamación aunque no le devuelvan la sangre, pero ya está bien...  

Anestesista, bien, me parece bien, diga en Atención al usuario que controlen más las analíticas... 


Toc. Toc.Toc....Cuento todo esto a la Auxiliar que me recibe...Coge el teléfono y le dicen de laboratorio después de mucho explicar que la srª en cuestión no ha estado a pincharse... que igual se le pasó...(debéis poner un emoticón de estirarse los pelos, para cuando proceda...)  Y mi pobre tía se "remanga" la manga y enseña el cardenal más grande que el Vaticano tuviera...  pero esta vez en la corba del brazo...o antebrazo... y pregunta  toda "arremangá"…-mira el pinchazo, aún me dura el moratón¿donde están los tres tubos de sangre que me sacaron el lunes (roja de vena corporal)...
Qué barbaridad...”miaquedecirquenohevenioapinchalme” ...


Dice bajándose la manga remangá del jersey de canalé.


Salgo después de firmar la queja, con la sensación de que se me había subido la sangre a la cabeza, pues si me pinchan no me sale sangre y parece que a mi tía le han chupado la idem.  aunque nadie sabe como ha sido...
  

Días después mi amigo el dire del hospital, me dijo que muy bien por quejarme…y más días después, una enfermera conocedora del asunto del sacador de sangres perdidas me confiesa…””que lo que menos querían las extractoras del jugo sanguinario, era que  se pusiera la queja””, -porque el dire es muy recto y no le gustan los despistes-, decían…Pero yo me quejé, y así no me quedé quejarosa. 

Y colorín colorado, este relato verídico, ha terminado.

Moraleja: Si te cabreas porque no eres de sangre azul ten cuidado y corre a los vampiros a gorrazos...porque la sangre roja es muy escurridiza.


domingo, 21 de marzo de 2010

LA VOZ DE LOS DÍAS.


¿Por qué escribir cada día?

Las letras salen a la calle de la mano de la prosa. Silenciosas y precisas. Han abierto las ventanas de mis ojos que se unen al espacio en blanco de la noche  donde mis dedos son pisadas discretas cargadas de secretos.

¿Por qué contarle al viento los recuerdos?
¿Por qué tejer de pensamientos las miradas de ojos ajenos. 

¿Por qué?...

Hoy, solo la lluvia sobre los tejados va martilleando suavemente mis oídos. Ningún otro sonido me distrae porque no tengo que prestar más atención que a mis ideas. Esas que reclaman el sitio que merecen  para que surjan, entre los latidos de mi corazón, palabras que me desnudarán de nuevo.

A ti paseante las entrego para que, resguardado de mi presencia, les dejes entrar en los rincones de  tu  casa y les hagas un hueco entre tus sentimientos.
Es posible que vistas con ellas también tu desnudez identificándote conmigo. Quizá pondrás voz a mi boca y me oirás leerte un verso sin poeta.  Y es posible que me veas a través de los ojos de tu imaginación despierta.

Por eso escribo.









jueves, 18 de marzo de 2010

EL ARTE.


Pinturas y esculturas de Viejo Zorro. ARTE, sin duda.  
     
¿oye, que es el arte?...pregunta un gracioso a un listillo...Y éste, después de  hacer toda una disertación filosófica intentando hacer ver al otro que sabe realmente qué es el arte, el primero  le dice: No, hombre no, ….”””elarte””” es morirte de frío….

En serio. Desde hace muchos años he intentado practicar el Arte desde una u otra forma de entenderlo, de sentirlo.

Pintura al carboncillo. Oleo. Pinturas al agua…Restauración de muebles…Pintar cuadros hasta en las puertas de mi casa, y tener algunas como si fueran cuadros que se abren y llevan a otro lugar...
Hace años fui a Toledo a aprender cerámica al torno y a mano (luego no seguí con ello).
Hice Art Povera (arte pobre), pero solo como ensayo, como una forma más de descubrir que es posible creer eso que los “entendidos” dicen que en arte todo vale….

Yo descubrí que no todo en arte vale, para mí  al menos no es así.  Porque el perfeccionismo con el que yo intentaba pintar un cuadro, o revestir una escayola con pan de oro, como mera distracción, era algo para lo que otros que se dedicaban “en serio y en serie” al Arte, no tenían en ocasiones en cuenta para nada. O eso me parecía a mí.

A lo largo de mis viajes a otros países, he visitado muchos museos, y algunos más de dos veces: el Louvre,  Orsay, Vaticanos, el Prado, Thysen Bornesmiza, Rijksmuseum, Van Gogh, Rodín,  Pompidou, Orangerie…..y bastantes más que ni me acuerdo…..En algunos me he maravillado hasta decir basta, y en otros me he cogido unos rebotes del diez. Es decir: me he preguntado si no nos estarán tomando el pelo los galeristas, críticos o los propios pintores vivos o muertos que han dejado para la posteridad sus obras.

¿Quién cuestiona al crítico de arte?. ¿Es realmente arte todo lo que se nos presenta como tal? ¿Quién decide que lo es?... O, yo soy muy ignorante en la materia y solo me guío por mi lógica, desde lo que me gusta y  me entra por los ojos y convierto en entendible, o, de verdad, no entiendo una papa de ARTE  y sigo sin ver arte en algunas rayas, borrones, manchas y “engorrinamientos” del lienzo.
Lo siento, pero es como lo veo en ocasiones. Y me da igual que algún entendido me diga “artborrica”.

Decía Joan Miró,  y éste también tenía cuadros que….ya, ya… a mi entender, que “EL ARTE DEBE TORNAR A LA PUREZA DE SUS ORIGENES),  Ya que decía que “le parecía esencial tomar las pinturas de Altamira como punto de partida, puesto que habíamos que captar el sentido más puro de las cosas” Reconocía que se había quedado estupefacto al visitar las cuevas de Altamira ya que lo que habían creado aquellos hombres de la prehistoria poseía una modernidad enorme, emocionante, y que lo que más le impresionó no fue tanto el dibujo ni las manchas de color, sino la pureza de la actitud de sus autores: antiintelectual, antiacadémica, absolutamente anti todo.

Quizá así sí podamos entender lo de “en arte todo vale”. Sí, si tomamos esa referencia como un medio de expresión sin límites, el de captación de un sueño o una idea. De homenaje a las formas y a los colores, a los relieves. Que a eso luego se le de un valor astronómico, ya es otro cantar. Porque  ¿Quién pone precio al arte? ¿Cómo es posible que se hayan vendido por cifras bestiales cuadros que a simple vista no valen lo que costó pintarlos?....¿Preguntar esto es fruto de mi ignorancia artística y de ser una mera autodidacta, que pinta cuando le apetece y retoca aquel color o línea que cree salida de tono…. o es que, como en casi todo, hay cuestiones incomprensibles a las que no hay forma de hacerlas comprensibles?

No sé. El Arte con mayúsculas para mí, empieza antes que nada en la Naturaleza.  En todas sus manifestaciones. En llegar a captar la belleza de los paisajes, naturalezas vivas o muertas,  construcciones…el rostro humano que yo nunca conseguí pintar, las formas de un cuerpo...plasmar la realidad de un sueño. ¿O, no deberíamos hablar de belleza sino de lo realmente bello?...porque aunque parezca lo mismo no lo es. Lo bello es una percepción subjetiva que nos causa una emoción y nos traslada a un estado anímico diferente, y la belleza frente a lo bello, es una categoría abstracta. Es la esencia de lo bello…

El expresionismo hiperrealista  de Antonio López me maravilló en su día. Por eso quizá luego cuando la comparaba con obras surrealistas, abstractas, cubistas… ya no había forma que me gustara nada, o al menos que no las entendiera ni captara en su dimensión. “El sol del membrillo” película de Victor Erice basada en ese cuadro y la forma de pintar de su autor, y que también podéis ver en YouTube, ¿es otra forma de exageración llevada a captar el Arte de la Naturaleza? ¿Para pintar un cuadro es necesario tanto? ¿Es el perfeccionismo de una obra solo la de su autor, o realmente a todo hay que buscarle su esencia, la vida, la pureza, la luz…para que sea Arte realmente?.... Si es así, entonces en ARTE NO TODO VALE.

Es mi opinión y son mis dudas.
Quizá es, repito, que yo entiendo poco de Arte y prejuzgo el Arte que no reconozco en algunas obras, aunque lo sea.













miércoles, 17 de marzo de 2010

EN EL MUSEO.

Dibujo de Viejo Zorro en Foro de Literatura y el relato que me inspiró.









Paseo entre interminables pasillos por donde mis silenciosos pasos me conducen hacia la inmensa e iluminada sala donde emergen, como de las entrañas de la tierra, quebradas miradas y bocas que exhalan el vaho de palabras que queman como fuego, por tener que callarlas.
En medio de cálidas losas de níveo mármol estoy a punto de desfallecer. Llevo mucho tiempo dando vueltas al inmenso lugar donde, en paredes color carmesí, parpadeantes lucecitas provenientes de sofisticadas cámaras, graban el movimiento de mi cuerpo y el sonido acompasado de la respiración. Pero el inmenso y variado paisaje que ante mí se abre me sumerge de lleno en la impronta que mágicas manos han ido creando de mundos que, oníricos o reales, son un regalo para mis ojos.


He entrado a una sala donde hay demasiada gente. Hombres y mujeres anónimos de miradas vidriosas con las manos aferradas a sus propias debilidades. Gente sumergida, como yo, supongo, en las mismas cosas, en una realidad cotidiana a veces demasiado dolorosa, o quizá, cómoda y tranquila donde ni siquiera la suerte quiebra el transcurrir monótono de muchos días. Gente, en definitiva, que ni siquiera se mira porque va cada quien a sus cosas.
Fuera, el exterior sigue con sus ruidos y prisas. Con gente que tiene la calle por casa. Otros, con casas amuebladas de soledad tan fría como la calle. Y, algunos, felices paseantes entre adoquines de ilusiones, Pero aquí, la quietud es tal que me sorprenden mis pasos de puntillas, como si creyera que al poner los pies en el suelo pudiera romperse el silencio existente.
De pronto, un cuadro ha llamado especialmente mi atención.


Me acerco a él. Un señor con sombrero de fieltro verde, ha rozado mi hombro cuando se ha vuelto sobre sus pasos y se deja caer en el asiento que, frente a la triste pintura, queda situado y, desde el cual, pueden observarse con más detenimiento las numerosas imágenes que contiene y, especialmente, el halo de misterio que las envuelve.
Me siento yo también. Compruebo que este cuadro por sus dimensiones se observa mejor desde la cómoda posición que ahora tengo y puedo analizarlo detenidamente, a la vez que descanso.


El señor del sombrero de fieltro verde, parece haberse dormido. Mis movimientos al dejar el abrigo junto a él parece que fueran los que recrea una película a cámara lenta. Hay tanta quietud frente a la pintura que no quiero ni siquiera molestar a quien parece haberse rendido a su belleza y aprovecha para echar una cabezadita frente a él.
El cuadro refleja el terror de quien la Historia nos ha presentado como mártir de sus propias ideas y creencias.
Pero yo no quiero analizar la pintura cuya vida real o imaginaria tuviera la que, pintada, fue pasto de las llamas.
Antes de irme, miraré de cerca el cuadrito de letras negras y menudas que el inmenso trabajo tiene a la derecha, donde estará el nombre de la obra y el autor de la misma. Pero luego... antes de salir de nuevo a la prisa y al ruido de la calle.


De pronto, el cuadro me hace recordar a la Hoguera de las Vanidades. Lo he mirado tanto que, por un momento, quiero cerrar los ojos e imaginarlo desde lo que mis retinas ya guardan.


Y pienso que...Yo no quiero ver arder en su fuego los espejos que reflejan lo que somos cuando nuestra cara lo mira de frente y sin trampas. Ni quiero ver arder los vestidos que ayudan a llenar los cuerpos de colores algunas grises mañanas. No quiero que arda la música que de instrumentos emana y hace vibrar de recuerdos los rincones de la vida pasada. Tampoco quiero ver quemar las palabras que entre hojas se entrelazan abrazando las historias que pasan. No quiero que ardan los besos ni las caricias que alguien que amó contara. Ni quiero quemar el arte que invoca la magia de las cosas llenando de ilusiones y sueños las vidas a veces ajadas.
Quiero ver quemar en la hoguera, ante la mirada ciega de los que ven y las bocas que el estupor calla, la falacia en que se ha convertido tanta promesa gastada.
Quiero gritar, aunque el fuego de la rabia queme mi garganta, que me duele tanta voz aún amordazada.
Quiero que el fuego borre toda palabra que al decirla sea una clavada daga, y que la ceniza cubra de gris lo que sustenta la hipocresía y la mentira gestada.
Quiero que arda para siempre lo que a la Tierra envuelve en llantos de hambre y muerte que pueden se evitadas.
Quiero que desaparezca de la vida, como si el autor lo borrara del cuadro, tanta injusticia por equidad pagada.
Quiero...

-Oiga, perdone-…-El hombre del sombrero, suavemente posaba su mano en mi hombro- El Museo va a cerrar. Se ha quedado dormida y ha estado soñando. Hablaba y decía que el cuadro debería tener distinto color. Otra vida reflejada. Menos injusticia pintada. Y, mire, me ha convencido: soy el autor del cuadro, en breve volveré a pintar y, no lo dude; cuando cuelgue de la pared, reflejará otra forma de vivir la vida.


Cuando el hombre del sombrero verde de fieltro se aleja me aproximo a ver cómo se titula el cuadro y cual es el nombre de su autor.


Infa Inot. Óleo sobre lienzo. Título: La Vida en llamas.
Cojo el abrigo y salgo a la calle. El frío cala los huesos.





















lunes, 15 de marzo de 2010

UN BUEN EJEMPLO.

Creo que lo mejor que ahora podemos hacer en el Bosque, es relajarnos  y escuchar algo bueno, desde la radio.  En días como hoy.

Como siempre, los sabios saben muy bien lo que una gran parte de los habitantes del mundo ignoramos, y, a veces, según a quién,  no le interesa considerar.

José Luis Sampedro, nos da un buen ejemplo de como deberíamos entender el día a día, y las lecciones a sacar de lo que sucede a nuestro alrededor. De lo que le vida nos ofrece, y dependiendo de la actitud que adoptemos, así nos irá.

Esta entrevista es digna de dejarla  aquí. Nada mejor que sentarse a deleitarse con las palabras de este erudito de las letras y del conocimiento.
http://www.rtve.es/mediateca/audios/20100304/sampedro-nuestro-sistema-esta-descompuesto-dias-como-hoy/710161.shtml



LOS LIBROS PERDIDOS.

Tengo un correo que no publicaré íntegramente por respeto a quien me lo ha enviado. Un correo tan sincero como doloroso. Pero es una primera respuesta a lo que, a grandes rasgos, y sin profundizar en el dolor, que ya no solo es tristeza lo que los libros sienten, según escribía en "Libro abierto", al ser depositados en otras manos aún con la convicción de que pronto volverán a casa, sino el horror y sufrimiento que han tenido que padecer, quienes los atesoraban. Los reverenciaban.

Como me ha llegado a tocar la fibra la confesión recibida, lo dejaré en este bosque para que respire el aire fresco de la Libertad bien entendida que se vive en este mi particular paraíso de letra y sentimiento. Pero no lo situaré en ningún país concreto, ni época cierta. Con poco que el lector imagine, podrá situarse en mil y un lugar del Planeta donde los libros fueron pasto de las llamas. Ya no sólo por quienes ordenaban su destrucción para que no “soliviantara la moral y las buenas costumbres”…por decirlo suave, sino de quienes por puro miedo y protección, se veían obligados a sucumbir ante la barbarie de la persecución, más allá de los confines de la mente.

…””Así que, nos dedicamos a esconder, guardar o quemar libros y discos... algunos he salvado, pero quemé una biblioteca completa de libros de psicología.... en silencio... llorando cada página despidiéndome de esos amigos que no hablan pero siguen mudos... debo confesártelo.... quemé libros de Pichón Riviere... de José Ingenieros.... de Froi, de Marx.... de los pensadores griegos, de los filósofos universales.... quemé poemas de Alfonsina.... de Machado... de tantos otros.... Tenía una colección envidiable de discos numerados de ediciones especiales... Quilapayun... otros que no me quiero acordar porque me traen tanto dolor... Recordaba que DONDE SE QUEMAN LIBROS, TARDE O TEMPRANO SE QUEMARÁN SERES HUMANOS.... y... sangraba por dentro y por fuera sabiendo que estaban quemando gente al mismo tiempo que yo..... para salvar a mis dos cachorros... quemaba libros.... ¿recibiré algún día el perdón por ese acto cobarde?... debía dejarme matar, pero pensando en los niños... solo atiné a llorar y quemar... a quemar y llorar....

Cuanta sabiduría quedaban en vaporosas cenizas!! cuantas horas de lecturas y estudios!! cuanta música de amigos... cuanta vida quedaban reducidas a nada... por la ambición de unos pocos y la maldad de muchos””...

Si alguna vez, yo tuviera que calentarme en la Hoguera de las Vanidades, preferiría mil veces morir que seguir viviendo entre cenizas.








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