miércoles, 4 de mayo de 2011

AQUÍ SIGO.


SEGUNDO AÑO.

El tiempo se desliza por la vida con la misma rapidez que los acontecimientos por los días. Parece que fue ayer, pero ya son dos años los que Lara vive en el Bosque cuajado de brotes y aromas frescos. Oliendo a tierra mojada mientras lo bello renace en cada Primavera.

Las gobanitas, que no se rinden con los años y le devuelven la mirada inocente que aún le queda.
Los lirios azules, emergiendo entre las piedras inundando de color los ojos y la esperanza.
El tomillo, compañero inseparable del romero, acariciando con su aroma las mañanas.
El nogal, de frutos inseguros perpetuando la sombra del verano.
Los pinos, testigos silenciosos de noches cuajadas de estrellas.
Las azucenas, incansables en su reproducción efímera.
La ardilla, provocando a la sonrisa con su malabarismo circense.
La higuera, de brevas e higos que alimentan la espera.
Los gatos, buscadores incansables de las gatas que la habitan.
La luna, brillante y clara, que acaricia por la noche a la almohada.

Y tú ahí, entre la voz y el destino, envuelto en tus días y en sus noches, con el reloj que gira en las vueltas incansables del encuentro.

Dos años ya que el Bosque Animado comenzó su andadura. En su diciembre, abrió sus ramas y abrazó el esfuerzo convirtiéndolo en logro y la trajo a ella a sus dominios. El camino, inexorable hacia adelante, ha conseguido en la siembra la recogida de los frutos. Los paseos lentos, dejan su huella en el silencio de las palabras que salen a vuestro encuentro, haciéndose historia y cuento.

Para eso se creó el Bosque Animado, para animarte a caminar por él. A entrar sin llamar por la puerta abierta de las letras. Por eso también Lara vive en él y te invita a pasar y acomodarte mientras te prepara un sabroso plato combinado, regado con el sabor dulce de las ideas.

Sí, cómo pasa el tiempo. Ella, comenzó tímidamente su hogar junto a los sueños, y a ti te encontró oculto entre la vegetación insondable de tu misterio, algo huraño y esquivando a saltos los abrojos. Desafiando al viento huracanado que retaba a tu sabiduría, y te escondía en los recelos temiendo ser descubierto; a la vez que arañabas el silencio con los ruidos de la noche, mientras Lara iluminaba el camino transitable del Bosque, envolviéndote en su fantasía.

Y así, convertida ora en niña, ora en anciana, hoy en recuerdo, mañana en añoranza, recorre sin prisa el Bosque que es imaginación y sueño, deslizándose por la liana de la esperanza, en busca de las palabras; siempre las palabras, que acechan entre las piedras, el musgo, las mariposas, el olor tibio de las flores, el calor agradecido de la tarde, y el frío que orada los recuerdos, pero siempre buscando hacerse en ti ilusión nueva.

Lara, es yo y tú, y juntas buscamos la liviana carga de los días, mientras todo alrededor se vuelve locura y miedo. Porque ella ve a través de los ojos de un niño. Oye las voces calladas. Escucha el sonido del viento. Deja que el miedo se pierda y atrae con su risa tu sonrisa. Es la magia que brota de la chistera escondida entre sus dedos.

Hoy, el bosque se cubrió de noche antes de que anocheciera, y la radio, cercana y amiga, emite su voz, la de Matute, con la energía de tantos años que la viven, y ella, Ama del Bosque, escucha a la anciana recién pagada sus últimas palabras en el discurso de la entrega del merecido premio por sus letras, y Lara, como ella, os hace un ruego: ”Si en algún momento tropezáis con una historia, o con alguna de las criaturas que transmiten mis relatos, por favor créanselas. Créanselas porque me las he inventado”…


 
 
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