lunes, 26 de abril de 2010

PARA MÍ.

Dicen que la riqueza de un hombre se mide por la cantidad de amigos que tiene.
A lo largo de mi vida he ido escribiendo la Amistad con mayúsculas. He sembrado y he recogido sus frutos. Cuando miro hacia atrás veo que en el camino se quedó el amor, pero nunca la Amistad.
Conozco a tanta gente que en mi casa me dicen que soy coleccionista de personas. Pero yo sé que muchos son los llamados y pocos los elegidos...No son todos los que están, pero están todos los que son.
Incluso hay Amigos que son o fueron amores y algunos amores nunca fueron Amigos. De los primeros siempre estarán porque un día a una Amiga le escribí aquello de que " La Amistad debe ser eterna, los hombres reemplazables y los sentimientos inembargables" y todo para decirle que un amor puede ser cambiado por otro, pero que un Amigo jamás debería dejarse marchar y que, sobre los sentimientos de uno, otro no debería disponer sobre ellos. No son un bien para embargar, sino un Bien para atesorar.

A lo largo de muchos años, he ido conociendo gente buena, mala y regular tirando a peor. Pero últimamente, he debido afinar tanto, que sólo buenos amigos llaman a mi puerta y yo les dejo entrar. Algunos sé como miran, como andan y cómo visten...De otros, sólo conozco su corazón a través de lo que escriben, cómo lo hacen y de dónde surge lo que me cuentan. Y eso es otra forma de conocer a quien quiere dejarse conocer. Desde esa premisa, hasta aquí he llegado y mucho me queda por recorrer, mucha Amistad que tejer y mucha vida para agradecer.

Sólo dejo un botón de muestra, pero un Amigo me quiso agradecer que yo me hiciera su Amiga, aunque nunca nos llegáramos a ver.
Gracias Roberto por considerarme tu Amiga y por hacerme este poema:

A CARMEN.

Una luz en el camino,
tu inquietante destino
Carmen, te he conocido
en la locura de dejar escrito
en el virtual espacio etéreo
de los sentimientos ocultos
los secretos del alma,
desnudé para ti mi vida
en los versos de un poema,
en el silencio de la tarde,
cuando el sonido acalla
y la garganta enmudece,
supiste escuchar el llanto
que brota entre los recuerdos
de cosas perdidas, lejanas…
Sin emitir palabra consolaste mis      heridas,
¿te puedo llamar, "Amiga"?
ya que tu corazón late, junto al dolor del mío
y tu sensibilidad entiende del verso y del poema
Que tu vida esté sembrada, de luz
cada poema sea, para ti una caricia
cada beso una palabra
cada palabra un amigo
cada amigo un abrigo…

Roberto Learsi







7 comentarios:

Atlántida dijo...

Querida Lara:

¡Que alegría me ha dado verte,y seguir tu rastro hasta aquí!. Dile a Raaf que no la olvido, dile a Carmen que debe ser tan maravillosa como dice el poema y me encantaría conocerla mejor. Las tres en una sois geniales.
Te dejo un mensaje privado más amplio donde nos conocimos,por si podemos reestablecer el contacto, no veo otro modo. Gracias por estar ahí.

Tu amiga, Atlan.

Roberto Learsi dijo...

Lara:
Tus palabras me han emocionado, tanto que me fue imposible retener esa feliz humedad de unos ojos, que te han podido ver, a traves de la sola palabra...

Si, un amigo es para siempre, algún dia veré (aún me queda la esperanza) tu sonrisa frente a una taza de café, Yo, no se expresar mis sentimientos si no es a traves de algún poema.
Gracias Lara.


te mando estas palabras,
son solamente, palabras
no tienen peso, no tienen masa,
etéreas como el alma,
se leen y se olvidan.
No quedan en la memoria,
no dan ni piden clemencia,
es casi una demencia,
pretender que las recojas.
Por donde el viento pasa,
el hombre puede pasar.
Tu palabra quedará en el alma del sensible.
En la noche sin estrellas, una luz tenue y lejana,
ilumina nueva esperanza,
otra palabra lo explica
se que te importa mi rima,
y es por eso que te escribo
para decirte que tengo
guardado para vos, un poco de corazón,
para compartir contigo,
la palabra… amigo
que tanto valoro hoy
Roberto Learsi

bicipalo dijo...

Bravo por cultivar la Amnistad, Lara y bravo por los versos y sentimientos de Roberto.

Lara dijo...

Atlán, la alegría me la he llevado esta mañana cuando he recibido una entrada de "Voces de la Atlántida" y he dado con tu blog. Por supuesto que seguiremos en contacto. Es que eso de tener un bosque no sabes el trabajo que da...que si plantar, regar, abonar,recolectar, y atender como se merecen a todos los visitantes que me dejan recaditos en los troncos...como en nuestros tiempos de brujas pirujas...Ya sabes que lo mío es el mundo mágico al que te doy la mejor de las bienvenidas.

Un besico guapa.

Lara dijo...

Roberto, amigo, menos mal que "sólo" sabes expresar tus sentimientos a través de un poema, que si no...Siempre eres demasiado humilde con tu talento. Encima eres músico y eso si que no es cuestión baladí...Si yo supiera tocar el violín, sería la reina de la orquesta...

De nuevo gracias por este otro poema. Soy una bosquiana con suerte.
Un abrazo.

Lara dijo...

Bola bici...sí, es un don eso de tener amigos, se sentirlos, de hacerse.
Yo, ya me considero amiga hasta de tu bicicleta...

Besicos.

Roberto Learsi dijo...

No hay mérito, ninguno..
Violinista, se hace, con estudio con tiempo, con un poco de amor... cualquiera puede serlo...
Poeta,-en cambio- se nace. Justamente por eso, no tiene mérito porque viene a ser parte del propio ser, como lo es para ti escribir tan lindo.
Yo, me siento muy alagado al saber que me lees, premio ese infinitamente superior.
Roberto

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