martes, 18 de octubre de 2011

¿MIOPE YO?



Me he encontrado esta tarde por la calle, cuando iba a un recado, a una chica que hacía mucho tiempo que no veía. Iba con el pelo en disputa, la cara macilenta, ojeras al estilo de succionada por el vampiro de la noche, y fumando como una posesa mientras la poseía un cigarrillo que le va sentenciando la vísceras con alquitranada intención, y dejándole el cutis, como la vida: a cuarterones.

No sabía si preguntarle por la salud. Porque no tenía claro a cual me debía referir. Si a la física, la mental, la económica… y he optado por invitarla a un café. Eso sí, he tenido que esperar a que se terminara el cigarrillo, recién encendido, de tres caladas en las que parecía se iba libando la salud por la aspiradora hecha boquilla, antes de entrar al bar donde no se fuma.

El camarero, con cara de cebolleta en vinagre, mira a través de la montura de las gafas -con más grasa en los cristales que la sartén de freír chirretes- y con voz de aguardiente sin destilar, pregunta ¿que van a tomar las señoras?

Ella me mira a mí y yo a ella. No por lo de señoras, que ha dado en el clavo, sino por la amabilidad que parecía no salía de su boca descuidada ni de sus ademanes bruscos, y nos hemos girado hacia el vacío de la mesa; que aún contenía los restos de la penúltima tapa, en busca de las señoras de traje y abanico socorredor de sudores menopáusicos. Pero no estaban.

Después de conjeturar que lo de señoras iba por nosotras, y eso que tenemos pinta de ser menores de edad. Quiero decir; de menos edad entre toda la edad que ya tenemos, le pedimos un café descafeinado con leche para mí,-es que si lo tomo sin descafeinar tan tarde, ya no me duermo hasta el día siguiente- y ella un café solo lleno a rebosar de cafeína, y una cerveza fresca para inmediatamente después. De pronto, vuelve a la calle a enchufarle al cigarrillo una cerilla, como las muchas que llevaba entre las uñas en forma de círculo ennegrecido.

Cuando vuelve a entrar, me dice con el soniquete de las algo colgadas: ¡¡¡Tíaaaaa¡¡¡ ¿¿¿Yo a ti te conozco de algoooo???... Se me ha demudado la mirada, la piel enrojecido, un tic me ha recorrido el pulso, y he buscado en el bolso con la rapidez de quién ha sido pillada en un renuncio, las gafas de ver de lejos y en la oscuridad.

Debo volver a graduarme la vista. No tengo ni pajolera idea de quién es a quién he invitado a un café con cerveza fresca.


6 comentarios:

Roberto Learsi dijo...

La verdad, es que he estado buscando una amiga miope... porque es la única forma de que no se vea mis muchos defectos.
Pero... cosas de esta vida, no solo me casé con una mujer extraordinariamente visionera, si no, que siempre me recuerda que ella puede ver lo que yo no veo...
Que la ropa interior está tirada en el suelo!!(yo no la vi) que he dejado las migas del desayuno sobre la mesa... que estoy despeinado...etc...etc... todo lo ve!!!
Roberto

Lara dijo...

Ah,Roberto, ser miope no es lo más malo, sino no haber peor ciego que el que no quiere ver.
Bueno, eso de estar casado con una visionera tiene su aquel, pero también sería peor que fuera visionaria. Total, que ser miope puede llegar a tener sus ventajas además de todos los inconvenientes; pero se puede pasar de largo por lo que no se quiere ver, y decir que no lo has visto...ja,je,ji...

Un abrazo.

Marmopi dijo...

Ay, Lara, yo pensaba que era de las pocas a quienes le pasaban las cosas más inverosímiles. Pero veo que no (y también soy medio miope, jajaja)
Buen fin de semana, guapetona!

Roberto Learsi dijo...

Lara, una mujer "Visionaria" es aquella que ve visiones.... y una mujer visionera es la que ve lo que no deberia ver... o será que se me mezclan los idiomas... y ya no se lo que digo... ni con humor lo logro arreglar...
ES ESTE CASO LO QUE VALE ES LA INTENSION... O INTENSIONALIDAD???...
La mujer de Lot... fue una visionera o mirona....
Roberto

Lara dijo...

Gracias Marmopi. Feliz fin de semana también para ti. Ya somos dos "raras" a las que les pasas rarezas...

Besicos.

Lara dijo...

Claro Roberto, que se la diferencia entre visionaria y visionera, con esa intención te lo he dicho. ¿No ves que estoy de humor miope?
Ah¡ y la mujer de Lot era una curiosona...Mira que no hacer caso de que no volviera la vista atrás... También la curiosidad mató al gato, dicen. Y los miopes ven la vida como la perciben, no como deberían verla si vieran mejor.

Vaya, cuantas formas de ver y no ver...

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