miércoles, 20 de abril de 2011

DIAS DE RUIDO Y FE.

El Bosque se llena de  otro ruido y se viste de malva.

Fuera es Semana Santa.

Los pinos se mecen al compás de las horquillas y los hombres cargan a hombros su fe.

Al mismo tiempo, el tambor acerca su piel a la piel, y es cuerpo y deseo fundidos en caricias y palabras que callan para que sólo hable él,

Todo es Semana Santa.

104 horas de ruido no entorpecen el peso del silencio  arrastrado en la Cruz.

Es el tiempo de que las emociones salgan a la calle. Y yo, con ellas.

A la vuelta, el Bosque seguirá vestido de verde y oro. Pero ahora la Pasión está ahí, a la vuelta de la esquina.

Por ahí estaré...por si me encuentro con ella: Tu pasión y la mía.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

QUERIDA LARA, UN AÑO MÁS VIÉNDOLO CARGAR CON TODAS LAS CRUCES, TRAGÁNDOSE SU DOLOR Y SU ANGUSTIA, RESIGNADO.
LA PROCESIÓN QUE MÁS ME GUSTA -LA DE JUEVES SANTO- SE HA VISTO DESLUCIDA POR LA LLUVIA... ¿SEÑAL DEL CIELO QUE YA SE HA HARTADO DE VER QUE NO HEMOS APRENDIDO NADA DE LA LECCIÓN DESPUÉS DE 2OOO AÑOS?

TU RELATO ES CORTITO PERO LLENO DE SENSUALIDAD -ÉSTO VA A PARECER UNA HEREJÍA, PERO NO ME IMPORTA-.
NO VEO BARRERA ENTRE LA PASIÓN DIVINA Y LA PASIÓN HUMANA... DOS PASIONES QUE SE FUNDEN EN UNA... ¿PORQUE ES LA MISMA?... ESTOY SEGURA DE ELLO... Y DE FONDO, LOS TAMBORES, LATIENDO OBSESIVOS, COMO EL PULSO FRENTE A CUALQUIER EMOCIÓN.
MAGNÍFICO, LARA.

UN ABRAZO.
LOLA.

Lara dijo...

Como bien dices amiga, no hemos aprendido tanto como deberíamos. Avanzamos, luego cabalgamos, pero aún estamos a años luz de progresar en tantas cosas...¿Quizá dentro de otros 2000?
Creo, como tú, que la pasión es lo que nos mueve hacia el disfrute del apasionamiento por todo. Igual nos apasionamos con el amor que con las costumbres y, en definitiva, eso es lo que a mi entender significa la Pasión de la semana que acabamos de vivir. Tradición en la que, de existir una realidad tras lo que se rememora, la pasión fue un motor trascendente, por eso pueden caminar latiendo, como tan bien describes, tambor, sentimiento entre lo humano y lo que consideramos divino.

Es un honor para mi tu pasión por los paseos bosquianos.

Un abrazo.

Lola dijo...

El honor es mío, querida amiga.
Tus preciosos relatos se han convertido en una droga para mí.

¿Existen los Ángeles?... Sin duda, porque tú escribes como ellos...

Te mando un fuerte abrazo.

Lola.

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