jueves, 20 de mayo de 2010

EL CAMINO.

Encuentro de Alícia y el Gato.



¿Quisiera usted decirme qué camino debo tomar para irme de aquí?

- Eso depende, en mucho, del lugar a donde quiera ir -respondió el Gato.

- No me preocupa mayormente el lugar... -dijo Alicia.

- En tal caso, poco importa el camino -declaró el Gato.

- ...con tal de llegar a alguna parte -añadió Alicia, a modo de explicación.

- Oh! -dijo el Gato: puede usted estar segura de llegar, con tal de que camine por un tiempo bastante largo...


Lewis Carroll. Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas

...Y te llamabas huella y pasos...

Caminabas por el tiempo que se colaba por las rendijas de tus zapatos rotos.¿Pero, donde ibas?...¿Que cargabas en la mochila que te doblegaba por el peso?. Quizá sólo los recuerdos, la vida que habías guardado  muchas veces entre renglones torcidos.


¿Cuantos nombres tuviste antes de llegar  aquí?... Sé que también  te llamabas nostalgia, y a veces miedo y duda.


Te encontré sentada en el camino tapizado de verde como dicen que es el color de la esperanza. Yo, no sabía si decirte algo. Cuando llegué a tu altura, miré a tus ojos color del cielo y vi que en tu pecho habías prendido una amapola y en tu pelo una mariposa se mezclaba con las hebras doradas de las espigas, hechas cabello. 

Sonreíste sin que tu boca dibujara alegría, pero yo sentí que habías encontrado por fin la paz para tu dolorida existencia. Tendí mi mano hacia la tuya, y te izaste de la piedra donde se hizo reposo tu arrastrado cansancio.


Comenzamos a caminar. Sin palabras ni preguntas, sólo con la seguridad de avanzar sin volver la vista hacia atrás, donde quedaron tus nombres.













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