domingo, 21 de marzo de 2010

LA VOZ DE LOS DÍAS.


¿Por qué escribir cada día?

Las letras salen a la calle de la mano de la prosa. Silenciosas y precisas. Han abierto las ventanas de mis ojos que se unen al espacio en blanco de la noche  donde mis dedos son pisadas discretas cargadas de secretos.

¿Por qué contarle al viento los recuerdos?
¿Por qué tejer de pensamientos las miradas de ojos ajenos. 

¿Por qué?...

Hoy, solo la lluvia sobre los tejados va martilleando suavemente mis oídos. Ningún otro sonido me distrae porque no tengo que prestar más atención que a mis ideas. Esas que reclaman el sitio que merecen  para que surjan, entre los latidos de mi corazón, palabras que me desnudarán de nuevo.

A ti paseante las entrego para que, resguardado de mi presencia, les dejes entrar en los rincones de  tu  casa y les hagas un hueco entre tus sentimientos.
Es posible que vistas con ellas también tu desnudez identificándote conmigo. Quizá pondrás voz a mi boca y me oirás leerte un verso sin poeta.  Y es posible que me veas a través de los ojos de tu imaginación despierta.

Por eso escribo.









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