viernes, 18 de junio de 2010

EL BÚHO REAL.


Del reino animal, prefiero a los de pelo que a los de pluma, y no quiero saber nada de aquellos de cuyo nombre no quiero acordarme por eso de una declarada Herpetofobia, Ofidiofobia, y todas las fobias que provengan de arrastrarse, quien quiera que fuere que utilizara esa forma de movilizarse…Pues no hay nada como caminar erguido, con la cabeza alta sin altivez, con los ojos elevados y la mirada al frente. Y la sangre, aunque a veces es mejor que se enfríe, caliente, como el amor.

Pero hoy, me he encontrado con la pluma, incluso me ha sacudido el recuerdo la imagen de aquellas de ganso, oca, cuervo…o similar, como las que antaño ayudaban a dibujar palabras, mojadas en tinta, mientras arañaban dulcemente las ideas y la historia que se afanaba para ser desde el alba hasta otro nuevo amanecer, y rotaban cada día inexorables para llegar hasta donde como hoy, yo me afano, como creo que todos, en escribir de distinta forma, pero quizá desde el mismo modo de sentir lo que se escribe.

…Y, ¡ahora que caigo¡ me asalta otra duda cuaxi existencial, como la del huevo o la gallina…Porque no sé, a fe mía, que es antes: la pluma para escribir o el karma con el que escribo?...

Bueno, sigo con la pluma…

No me gusta mucho tocar plumas…ya he dicho que prefiero el pelo…Una tiene sus gustos y no es lo mismo tocar pelo, que pluma…y sí, me repito y extravío, pero me abro las carnes de sinceridad y me confieso; donde esté un pelo suave, liso, enredado, ralo, poco o mucho, será lo mismo que tocar algo suave con los dedos y acariciar con calma desde las manos. Mi gata se lleva buenas dosis de caricias a su pelo de tres colores...Pero las plumas no me ponen, la verdad, aunque reconozco que me encanta encontrármelas por las calles, en el campo, las que en mi bosque se enredan entre la tierra y la piedra. Las que sueltan las palomas cuando revolotean por mi espacio que hacen suyo porque el cielo no tiene dueño. Y porque yo, siempre las recibo como una “señal”…La señal de que se le han caído a algún ave… o a un ángel de alas y plumas.

No obstante toda esta disertación de pelo y plumas, sigo observando como los días me acechan como a todos, con sus luces y sombras, sus horas que piden sitio para emplearse en los momentos que nos regalan, o los que robamos al propio tiempo para al final de la jornada, no saber siquiera, en ocasiones, por donde hemos comenzado mientras rendidos nos escondemos junto a las sombras de nuestro dormitorio esperando cobijo entre las brumas de los sueños.

Sé, que me pierdo…que divago a veces uniendo historias, pero es mi forma de contar las cosas como me son, ese es el fin que traigo hoy, y mañana, otra historia se hará mía y la dejaré por este o cualquier otro rincón para guardarla. Independientemente de las vueltas que dé para encontrarla.

Ayer, lo que menos esperaba yo, era que tocaría plumas y nada menos que de todo un ¿Búho Real?

La Niña Buena, que es como yo llamo a una niña buena que trabaja a mi lado y que me llamaba imperiosa a que fuera a ver “la preciosidad más “real” recién nacida que tenía en su despacho”…Conociéndola, por ser ella como es, rescatadora de cuanto animal se encuentre en el camino o le depositen para que lo recupere para la vida, dudé, porque me imaginaba que podría ser cualquier bicho, incluso los de cuyo nombre no quiero acordarme ni por supuesto, nombrar…Recelosa miré donde me indicaba y allí, en una caja de cartón agujereada estaba él…pequeño, serio, como enfadado por encontrarse en un mundo de papel y normas, arrancado de su hábitat natural pese a la buena acción de la humana que lo encontró y, porque después de ser depositado cuidadosamente en el nido de donde cayó, y al que sus padres, quizá pensando que en el desplome, él, no habría podido sobrevivir, o quizá porque algún ave carroñera lo habría utilizado como pasto de su primigenia necesidad…ya no volvieron.

-Es un Búho Real-, me dijo toda orgullosa la niña buena…Yo, que entiendo menos de aves que de mecánica (y ya es decir)…me presté a que me fotografiara con el retoño rescatado y para que, de ser así, ambas pasáramos a la historia escrita, ya sin pluma de ave mojada en tinta, como las cuidadoras de cuerpos y quizá algún alma, que tuvimos el honor de posar con tan insigne y plumeada criatura protegida y también conocida como Bubo bubo…

-Y ha girado la cabeza por completo-…decía mientras hurgaba en el bolso sacando la cámara digital para inmortalizar el momento en que yo acunaba entre dedos y plumas la cría de Búho Real.

-Nena, ¿estás segura que es un Búho Real?…le preguntaba yo, mientras ella disparaba clics al enfadado y regio Búho, y a mi…

-Que siiii, esta tarde lo voy a entregar en el Centro de Recuperación de Fauna Salvaje de Albacete, y allí me lo confirmarán…

-Ah¡, bueno, pero mira que si es una Lechuza…decía yo mientras posaba con el Búho Real.

-Que noooo, que no es una Lechuza, que eso se nota…decía ella

-Ah¡, eso ya me deja más tranquila, aunque no confiada…decía yo.

Yo no me quedé conforme, y anoche, mientras la hora que tengo convenida pero sin método, para acurrucarme junto a Morfeo llegaba, consulté a mi profesor Google, y éste, solícito y callado, me mostraba los ojos anaranjados de los polluelos de Búho y yo, por más que miraba las fotos del rescatado entre mis manos, no le veía más ojos que de Lechuza enfadada…

Hoy, la disquisición seguía entre ambas y, claro, una que tiene la suerte de tener amigos en casi todas partes, y para salir de dudas, le he puesto un email a un buen amigo que, para más certeza, el profesor Google lo presenta como “uno de los mejores fotógrafos de la Naturaleza del mundo”…y es de mi pueblo. Vive cercano, compartimos lenguaje de la tierra, estudiando qué quieren decir las palabras que sólo nuestras gentes conocen y nosotros le damos afán para que no se pierdan. Que convivimos muchas jornadas entre edades distintas y pensamientos diferentes. Por tanto, quién mejor para enviarle la foto del Búho o Lechuza. 
Yo le preguntaba en los términos de la situación “real” en que nos encontramos y era si, el de la foto, podría ser un regio o un proletario, porque del estatus que él tuviera, así deberíamos actuar para contar su historia y que yo pensara si podría alguna vez, pasar a la Historia entre las páginas de algún libro de Ciencias Naturales, o, a las malas, poder vender mi foto con el polluelo a alguna revista del corazón preservador de búhos reales, y hacerme famosa como una conocida patética del país y tatuarme un búho, en vez de un toro, en cualquiera de mis nalgas.

Mi amigo me contestaba a vuela tecla, con lo siguiente: “Querida Carmencica: Siento desilusionarte, pero es un proletario. Es un pollo de un simple mochuelo. Aunque ahora se le llama mochuelo europeo, y dado de como está Europa eso no sé si es bueno o es malo…

Mientras más tarde me dirigía a mi casa pensando en que esto me daría para un relato para mi Bosque Animado, y que incluso podría dejarlo en el foro de Locus… Me encuentro con la niña buena que, junto con su madre, la biológica, que yo soy, según me dice, la profesional…Y por cierto, que reconozco que me ha salido aplicada la chiquilla. Llegó párvula y se me irá docta... y ello también será porque yo me explico bien, vaya.

-Nena, que dice Antonio que de Búho Real, nada, que es un simple polluelo de mochuelo. Ahora, eso sí europeo…pero que no sabe si a estas alturas eso será bueno o malo…

-Si es un Búho, decían al unísono la madre biológica y la niña buena…Aún no me lo han confirmado del Centro de Recuperación de Albacete,…pero ayer un forestal me decía que creía que era…

-Bueno, pues yo creo lo que dice quién más entiende de búhos, lechuzas, mochuelos y la biblia en verso de los animales…y no es…

Medía hora después, un sms de la niña buena me decía que sí, que era un polluelo de mochuelo…

El caso es que, Búho, Lechuza o Mochuelo, está recuperándose y cuidado. Y todo gracias, una vez más, a la niña buena que los rescata de la muerte para una vida quién sabe para qué, y cuánto tiempo le durará, pero la lección que queda es que lo que menos importa es ser rey o vasallo, porque la muerte nos llega por igual a todos pero mientras tanto lo importante es tener la oportunidad de vivir.

Y, para ello, no importa si se tiene pelo o pluma.





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