jueves, 15 de abril de 2010

MÁS QUE MÚSICA.

No soy melómana, pero adoro la música. De ella se dice que amansa a las fieras y sensibiliza los corazones.

Durante un tiempo sólo escuché música celta. Todo Celta…

Recuerdo que había existido un tabaco llamado  ”celtas cortos” y me gustaba especialmente el grupo Celtas Cortos que me dieron un pistoletazo de salida para que yo mandara a paseo a un novio que no tenía dos dedos de frente y un buen día le dije “Ya está bien”…Estoy cansada de “Gente Impresentable” porque “En estos días inciertos” “Soy lo que soy” y me sobran “Un millón de motivos” para no seguir  contigo ni con tu manía de llegar “Siempre tarde”

El me preguntó “¿Qué dirá la gente?” y “¿Qué voy a hacer yo?”…A lo que le contesté…Pues seguir en tu “Monólogo con ron”…Y él respondió: “Trágame tierra”.
Cuando le dije “Tranquilo majete”  que “Todo es ponerse”, se le cambió la cara y me contestó que me esperara a que él supiera recorrer “La senda del tiempo”…Y cuando le contesté que volvería el “40 de abril”  que esto era “Un sinvivir” y que yo no quería verme como los “Retales de una vida”, El con insistencia me decía que “Hay que volver”…pero yo fui categórica “Prefiero el vino” y “La lluvia en soledad” “Conocer gente distinta”  O sea, majete, que “Tienes la puerta abierta”

Y aquí estoy “Aguantando el tirón” después de que ha pasado ya mucho tiempo de todo aquello. Los Celtas Cortos son un bonito recuerdo y fue como si, tras de ellos, yo hubiera entrado en “El túnel de las delicias” porque ahora mi pasión por la música Celta sigue y a ella no la quiero despachar como a ese novio que parecía un “Pajarico” cuando salió de mi vida, diciendo que cambiaría y yo, echando el cerrojo comencé a canturrear "Cuéntame un cuento"...

Todo esto para deciros amigos que paseáis por este lugar que desde allí hasta aquí, he seguido rodeada de música Celta, especialmente la de Enya y Loreena Makkennit, y, por esas cosas de la vida, hoy me han invitado a pasear  conversando amigablemente mientras la magia del Bosque nos envuelve con cariño. Para ello, se ha hecho preciso un regalo. Un precioso regalo que viene del tiempo. Música Celta que yo no conocía y que sólo un melómano podría al bosque traer. Por eso la dejo aquí, porque la música es para sentir y compartir. 


















2 comentarios:

bicipalo dijo...

Imagino que hay veces que esas separaciones son acertadas, son liberaciones o cambios de rumbo, golpes de timón. Se pone proa a un nuevo rumbo y me imagino que se hará con algo nuevo aprendido, con algunas reflexiones necesarias para nuestro paso por la vida.
Un abracico LAra.

Lara dijo...

Bueno, yo intento sacar siempre un aprendizaje de todo. Y te aseguro que lo más doloroso me ha servido para ser más fuerte, incluso más conformista pese a mi natural rebeldía.

Y si, toda separación duele, pero con el tiempo se llega a entender que era para mejor...

Un abrazo.

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