jueves, 21 de enero de 2010

UN SACO DE BESOS

Alargo mis manos y tiendo los brazos. Abrazo al hombre de la moto, pues voy de paquete en su negra que recorre los caminos mientras que el frío se va apoderando de manos, pies, cara, todo el cuerpo. Pero vamos entrando en calor al suave roce de la piel en que hemos envuelto nuestros cuerpos al subir a la negra moto.

Llegamos a un lugar donde el calor del hogar nos abraza de nuevo y la piel de los suaves trajes que llevamos caen despacio sobre el diván que hay frente a la chimenea. Allí he descargado el saco lleno de besos y los he oído crepitar como dulces palomitas de maiz.



Ya no siento frío, pues los besos y el abrazo son uno junto al fuego.

http://www.youtube.com/watch?v=aLukX96IrQo

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